Paisajes de España

Llevo varias semanas bombardeando a mis contactos del teléfono con fotografías de paisajes que he tomado en mis viajes. La mayor parte realmente son retratos o selfies, lo que le concede un plus de verosimilitud al hecho de haber estado realmente allí… o así era hasta que llegó la IA. Pero lo cierto es que mi cara estropea el paisaje: me gusta que el encuadre encierre las cosas tal como las veo (y las siento). Por eso he decido amortizarlas en forma de post y he querido comenzar con España, no porque su selección (masculina) de fútbol haya ganado por segunda vez la copa del mundo, sino porque la mayor parte de mis lectores son compatriotas y creo que podrán así apreciar mejor la belleza que tienen a unas pocas horas de coche, más o menos.

Todas las fotos que van a ver aquí surgen de la necesidad de conservar, de alguna manera, las sensaciones de estar en ese lugar, de contemplar ese paisaje. Echar una foto es lo único que puedo hacer ante la certeza de que la memoria (mi memoria) será incapaz de retener la belleza, mucho menos los detalles, que se despliegan ante mis ojos. El protagonista de estas fotos es lo que hay delante de la cámara, no la técnica ni arte del que suscribe, lo que digo a modo de advertencia. En efecto, la mayor parte de las fotos están hechas con un simple móvil (muchas veces en movimiento o con prisa) y, en menor medida, con una cámara, en ocasiones llevada por compañeros (que ruego excusen la ausencia de créditos). En consecuencia, la calidad de las fotos es variable y, desde luego, mejorable.

En un primer momento iba a poner estos Paisajes de España de manera aleatoria, pero al final los he agrupado en unos pocos temas para dar algo de coherencia a alrededor de 90 imágenes. He querido que la primera foto sea la de un paisaje que ha quedado para el recuerdo, al menos, durante las próximas décadas. Se trata de Las Médulas, en la provincia de León pero muy cerca de Galicia, arrasadas por el fuego hace justo un año.

Natural y agreste

Comenzamos con paisajes naturales, más o menos. La variedad de paisajes en España es tremenda, con variaciones de clima y orografía, aunque también dependen del día que se visiten. Es prácticamente imposible encontrar una paisaje que no esté antropizado en alguna medida, pero esto no es un demérito. Aunque no fuera su intención, nuestros antecesores con su actividad han contribuido a la belleza que hoy disfrutamos.

Ruinas de unas instalaciones mineras en los Montes de León, concretamente la mina La Divina Providencia. El viaje que me llevó allí lo cuento en Escapada a León, con los detalles sobre el raro mineral que sólo existe en este lugar del mundo. Tras un rato remontando un arroyo, esta vista fue para mí como llegar a la mítica Shangri-La.
Los Mallos de Riglos (Huesca). El programa Al filo de lo imposible de RTVE me descubrió estas imponentes formaciones de conglomerado. Fueron dos episodios dedicados a los montañeros Alberto Rabadá y Ernesto Navarro en el que recreaban como abrieron vías con un material tan primitivo que hoy día sería una locura. Yo que no soy escalador me quedo con el bocadillo de chorizo a la plancha que me comí en Riglos.
Hayedo de la Selva de Irati (Navarra). Para un murciano contemplar un bosque así viene a ser como estar en Marte. Buen lugar para comerse un queso Idiazábal acompañado de vino tinto.
Vista de la costa norte de Tenerife, dentro del parque de Anaga, tras haber cruzado la franja de laurisilva y disfrutado de la «lluvia horizontal». Naturaleza exuberante y mar salvaje.
Barrancos de Orce (Granada), que horadan un sedimento formado en una laguna interior junto a la que vivían grandes animales y humanos primitivos. La erosión va descubriendo poco a poco sus vestigios.
Playa salvaje en la zona de Cabo Tiñoso-La Azohía (Cartagena, Murcia), a la que se llega tras una larga caminata, particularmente costosa en verano. Poder bañarse a solas y tomar esta foto es un raro privilegio.
Salto de Chella (Valencia) tras unas intensas lluvias. Mi propósito era precisamente aprovechar el lavado del terreno para buscar minerales (cuarzo Jacinto de Compostela, principalmente). Lo único que conseguí fue llenarme de barro y esta foto.
Valle de Ricote, alrededores de Ojós (Murcia). El abandono de los cultivos tradicionales de huerta y una buena lluvia ha provocado esta explosión de vinagrillo en flor. Donde yo veo belleza, otros ven una especie invasora. Parece que algunos no quieren enterarse que la vida no es una foto fija, sino cambio y evolución.
La Albufera de Anna, en Anna (Valencia), es una laguna totalmente improbable, una sorpresa para el viajero y, en verano, hace las veces de playa para los habitantes de la comarca. Muy cerca de la autovía A7 a la altura de Xàtiva, merece la pena el desvío.
Vieja encina en el campo de Caravaca de la Cruz (Murcia). España tiene bellas imágenes de dehesa, pero no están bien representadas en mi archivo fotográfico, así que nos quedamos en Murcia.
El Drago Milenario de Icod de los Vinos (Tenerife), un árbol monumental que bien merece el viaje. En la Universidad de Murcia hay un «jardín canario» con varios dragos de buen porte, pero todavía necesitan unos cuantos siglos más para tener ese aspecto.
Primavera retrasada en la montaña granadina. Foto tomada desde el coche en el bypass de Iznalloz, unos cuantos kilómetros de carretera convencional para atajar hacia Jaén o Córdoba desde Guadix que merecen la pena por el paisaje.
Naturaleza y ciudad no son incompatibles: río Guadiana con Badajoz al fondo, mientras una «flotilla» de patos cruza para a la orilla opuesta.
Reflejo de la frondosa vegetación sobre el espejo del agua, en las Fuentes del Marqués en Caravaca de la Cruz (Murcia). Este es uno de los pocos manantiales de la Región en el que se puede beber agua con tranquilidad.
Cueva de la Horadada en el Monte Arabí de Yecla (Murcia), una de las formaciones más espectaculares de la Región de Murcia. El Monte Arabí es también un lugar de gran importancia arqueológica, con numerosas pinturas rupestres y petroglifos.
Almendros en flor, Campo de Ricote con la Sierra (de Ricote, Murcia) al fondo. Siempre he dicho que la floración del almendro es uno de mis primeros y más entrañables recuerdos. Por eso me emocionó ver los almendros en floridos en Chile en pleno agosto (seis meses de diferencia con España).
Caballos asilvestrados en la reserva de Los Argüellos (León). En general no me dedico a buscar animales para fotografiarlos, sino que me los encontré en el camino hacia una antigua mina de cobre y cobalto.
Bucólico paisaje en los alrededores de Taramundi (Asturias), pueblo famoso por su producción artesanal de navajas.
Saliendo de Orbaneja del Castillo (Burgos), un pueblo cuyos paisajes de roca y agua llenarían un post por sí mismos, observamos lo que parecían las ruinas de un castillo (otro castillo de Orbaneja). Visto más cerca resulta ser una formación natural, un trampantojo… pero ya que hablamos de castillos, sigamos con ellos.

Castillos y murallas

La última refundación de España (y no quiero entrar en polémicas) ocurre a raíz de la fusión, vía matrimonio, de Castilla y Aragón. Como su nombre indica, es tierra de castillos. Sin embargo, en esta selección fotográfica Castilla queda escasamente representada.

Castillo de Zafra (Guadalajara), magníficamente conservado. Es un lugar donde hay que ir a propósito, por caminos complicados. Sin embargo, se hizo muy popular como escenario de algunas secuencias de la serie Juego de Tronos, en que se llamaba la Torre de la Alegría (versión española).
Castillo de Olite (Navarra), se disputa con el Alcázar de Segovia ser el más genuino castillo de cuentos de hadas en España. En su contra tiene que está esencialmente incrustado en el pueblo, siendo difícil individualizarlo en una foto.
Castillo románico de Loarre (Huesca), uno de los complejos medievales más notable de España. Sirvió de escenario a la superproducción cinematográfica El reino de los cielos (2005).
Castillo de Orce (Granada), oculto dentro del casco urbano, resulta una sorpresa darse de bruces con él cuando se cruza el pueblo.
Castillo de Cazorla (Jaén), vigilando y protegiendo su villa como ha hecho siempre, aunque sin mucho trabajo en los últimos siglos.
Castillo de Frías (Burgos), con su espolón roquero que se eleva amenazante sobre el pueblo. Frías se ubica en las Merindades, comarca llena de atractivos paisajísticos y monumentales, o ambos, como Ojo Guareña.
Castillo de Javier (Navarra), cuna natal de San Francisco Javier, mano derecha de San Ignacio de Loyola en la puesta en marcha de la Compañía de Jesús. Un gran cuadro conmemora el Milagro del Cangrejo. El santo murió cerca de lo que ahora es Hong Kong.
Molina de Aragón, que a pesar de su nombre se encuentra en Guadalajara (las divisiones provinciales y las históricas a veces no coinciden), con una vista de su castillo y recinto amurallado. En esta localidad se describió por primera vez el aragonito.
A veces encontramos los vestigios medievales integrados entre construcciones más modernas, como es el caso de Cáceres.
No podía faltar en esta sección La Alhambra de Granada, vista desde el mirador de San Nicolás y con Sierra Nevada al fondo.
Antequera (Málaga) es más ciudad que pueblo, pero esa percepción cambia cuando se entra en ella por una vieja carretera desde el sur.
Vista de las murallas y pueblo de Albarracín (Teruel). Este pueblo figura siempre en las listas de los más bellos de España, tanto por su arquitectura tradicional como su marco natural. Cerramos aquí los castillos y las murallas para pasar a los pueblos.

Los pueblos

Imagen típica de pueblo español del interior: sobre la dura estepa se levanta un altozano, coronado por una fortaleza, alrededor del que se disponen las casas. Tengo muchas fotos de este tipo, pero no sé donde… Ésta no es la mejor, pero el la única que tenía a mano. Por cierto, se trata de Atienza (Guadalajara).
Plaza Mayor de Tembleque (Toledo), con mercadillo. Esta foto tiene alrededor de 20 años, pero parece que tuviera muchos más. Afortunadamente, todavía es posible disfrutar de auténticas experiencias inmersivas en el pasado viajando por España.
Los bares son un elemento indispensable de los pueblos, vertebrador social, aunque en este caso la foto corresponde a una bodega en la ciudad de Málaga.
La típica imagen de Blanca (Murcia) presenta el pueblo frente a la Peña Negra. En este caso es justo al revés, con el Azud de Ojós y el Estrecho del Solvente al fondo.
Típico caserío vasco, sin ubicación precisa. No puedo evitar acordarme de la lectura de los «Pueblos de España» de Julio Caro Baroja… Tampoco puedo evitar fantasear sobre que haría con tanto volumen construido.
Finestrat (Alicante) es un tranquilo pueblo a escasa distancia de Benidorm que está marcado por la presencia ineludible del Puig Campana, que se levanta algo más de 1.400 metros a menos de 8 kilómetros de la costa, lo que marca una especie de récord en la Península Ibérica.
Feria (Badajoz). Supe de este pueblo por el libro de Juan Eslava Galán «Mil sitios que ver en España al menos una vez en la vida», que habitualmente consulto antes de empezar un viaje en coche. Me encontraba cerca, en Burguillos del Cerro buscando minerales y pensé que sería un buen lugar para tomar algo… resulta que la víspera habián acabado las fiestas patronales (muy oportuno por el nombre del pueblo) y los bares estaban descansando.
Setenil de las Bodegas (Cádiz) es uno de los lugares más impresionantes de España, con sus casas e incluso parte de la calle bajo un gigantesco voladizo de roca . Buen queso de oveja payoya.
La archiconocida Torre del Oro de Sevilla. Quería incluir Sevilla porque, a pesar de ser una gran ciudad, su ambiente recuerda mucho más el de un pueblo.
La Algameca Chica (Cartagena, Murcia) conocida también como la «Pequeña Shanghai» por motivos bastante obvios. Las autoridades ven aquí un puñado de viviendas ilegales con aspecto conjunto de poblado chabolista. Yo veo, sin embargo, uno de los paisajes más peculiares de España. Aquí tenéis otra vista de este pintoresco lugar.
La Cartuja de Valldemosa (Mallorca), donde Chopin pasó con George Sand (mujer a pesar del pseudónimo) un par de meses y se vio obligado a dejar su piano. En un lugar lleno de fotogénicas vistas (Valldemosa es considerado uno de los pueblos más bellos de España), pero también turistas, buscaba una foto que evocara paz.
Carro tirado por bueyes destinado a transportar a una pareja recién casada en La Axarquía, más precisamente en Alcaucín (Málaga). Por si no se han dado cuenta, la chica de la izquierda es Tere 🙂
Puentedey (Burgos), pueblo construido sobre un arco natural bajo el que pasa el río. El pueblo se encontraba en fiestas y sobre el río se había instalado una cucaña de manera que los concursantes en la prueba caigan al agua.
Belchite viejo (Zaragoza) es un pueblo que fue dejado en ruinas deliberadamente tras la Guerra Civil. Antes de que cercaran las ruinas era fácil entrar y pasearse por sus calles fantasmagóricas. En un grafiti podía leerse: Pueblo viejo de Belchite, ya no te rondan zagales, ya no se oirán las jotas que cantaban nuestros padres (firmado N.B.)
Turruncún (La Rioja) es un pueblo abandonado y en ruinas. La llegada de la luz eléctrica y el agua corriente a todas partes menos allí fue el desencadenante del abandono. Cada vez que viajo de Arnedo a Cervera del Río Alhama (por extraño que parezca lo hago a menudo) me sigo estremeciendo con su visión.
Iglesia «troglodita» en las minas de azufre de Libros (Teruel). Incluso un pequeño poblado minero tenía un lugar como éste en el que encontrar algo de consuelo en una vida difícil y llena de privaciones. Hablaremos en la siguiente sección de las iglesias.

Devoción

Me gustan en general las iglesias, en todas sus «versiones». Las románicas por lo improbable y peculiar de sus ubicaciones, además de todo su simbolismo estrafalario y obsceno. Las catedrales góticas porque buscan estar más cerca de Dios con sus altas y estiradas siluetas. Los claustros de los monasterios porque invitan a la tranquilidad y la contemplación. Incluso en las construcciones contemporáneas puedo encontrar algo reseñable, pero aquí no están representadas.

Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja). Comenzó como eremitorio en el siglo VI y en ampliaciones sucesivas fue pasando por todos los estilos arquitectónicos hasta el románico. Cuando se quedó sin más espacio, los monjes se fueron al monasterio de Yuso. No hace falta decir que «suso» significa arriba, mientras que «yuso» es abajo. San Millán es uno de los santos patronos de España junto con Santiago y en numerosas ocasiones ha ayudado en las batallas contra los moros: la iconografía lo representa a caballo blandiendo una espada flamígera.
San Juan de la Peña (Huesca), bajo una gran roca y de ahí su nombre. En sus dependencias estuvo guardado el Santo Grial durante un tiempo, lo que se conmemora con una reproducción del grial de Valencia.
Ermita románica de San Pantaleón de la Losa (Burgos), en su impresionante ubicación.
Iglesia fortificada de Santa María de Nájera (La Rioja), lugar principal del antiguo reino de Navarra y parada importante del Camino de Santiago.
Catedral de León, edificio en planta de cruz latina y gótico de libro. No podía faltar en este repertorio con el trabajo que me costó que saliera entera.
Basílica neorrománica de Covadonga (Asturias), construida en caliza de montaña (Carbonífero) rosa. El lugar es impresionante por la montaña, la cueva santuario y los lagos. Obviamente, también es un lugar importante de la historia de España.
Santa Cruz de la Serós, pueblecito con encantadores huertos y monasterio románico, destacado en la foto, en el desvío que lleva (más bien, sube) a San Juan de la Peña.
Este año se cumplen 100 años de la muerte de Gaudí. El Palacio Episcopal de Astorga proyectado por él no es exactamente un templo y por su aspecto podría entrar en la categoría de castillos, pero tiene un raro encanto y tenía que estar en esta selección.
La misteriosa iglesia octogonal de Santa María de Eunate (Navarra), tal como se la encuentra el peregrino muy cerca de de donde se junta el Camino Aragonés con el que viene de Roncesvalles. En su diseño se buscan reminiscencias del Santo sepulcro de Jerusalem y conexiones con la Orden del Temple.
Claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos). Bien merece la pena oír una misa acompañada de cantos gregorianos en su abadía.
Iglesia de las Salinas de Cabo de Gata, uno de los edificios más emblemáticos de este lugar y escenario perfecto para una película de terror, aunque de día no da tanto miedo.
Ermita del Rocío en pleno Parque Nacional de Doñana, con sus calles de albero porque es más normal llegar allí en caballo o carruaje que en coche. Su romería es una de las mayores manifestaciones de devoción religioso-festiva del mundo.
Iglesia del Balneario de Fortuna (Murcia), aunque en el cartel de la entrada leerán Balneario de Leana por desavenencias entre los propietarios y el ayuntamiento del la localidad. Allí los edificios están pintados de colores llamativos, pero el premio se lo lleva la iglesia en la foto, de la que no he podido incluir la fachada por problemas de encuadre.
Abadía de Cañas (La Rioja), uno de los más claros ejemplos del estilo cisterciense, que representa la transición del románico al gótico. Observado aquí desde unos viñedos, nosotros hacemos la transición al siguiente tema.

Fruto de la tierra

El agua. Este pozo de agua de El Escobar (Fuente Álamo, Murcia) me parece una de las construcciones más asombrosas de la Región de Murcia. Parece transportarnos a otra época… o a otro lugar.
Noria Grande de Abarán (Murcia), la mayor noria de agua todavía en funcionamiento de Europa. Para saber más sobre éste y otros elementos patrimoniales del Valle de Ricote visite la web de Legado Vivo.
La fruta. Huerta de Torreagüera (Murcia), con El Miravete al fondo, observada desde la vía verde. He disfrutado de este paisaje durante ocho años y subir a la cima se fue uno de mis ejercicios frecuentes. También fue el lugar de nacimiento de uno de los personajes fundamentales de la historia de Murcia, Antonete Gálvez.
El trigo. Molinos y castillo de Consuegra (Toledo), una imagen que asociamos inevitablemente con Don Quijote y La Mancha.
El aceite. La Olivera Gorda de Ricote (Murcia), el ser vivo más longevo de la Región de Murcia cuya edad se estima en casi mil años… No podemos ni imaginar todo lo que habrá visto. Aquí podréis observar el tronco en detalle.
El trabajo de la tierra. Arando con burro, en Lezuza (Albacete), una imagen que los jóvenes no van a conocer desgraciadamente. Lezuza tiene unos importantes restos romanos (Libisosa) y es uno de los mejores lugares para comerse un gazpacho manchego con carne de caza.
Palmeral de Santiago y Zaraiche en Murcia, un oasis a punto de ser engullido por el crecimiento de la ciudad hacia el norte.
El vino. Viñedos de la Rioja Alavesa vistos desde el «tejado», por llamarlo de alguna manera, de las Bodegas Baigorri. La visita a las instalaciones fue muy interesante, con cata incluida.
La Ribeira Sacra (Lugo), contemplada desde un paseo fluvial por el Sil. Al fondo se ven las parcelas de vides sobre una pronunciada pendiente. No es de extrañar que este estilo de cultivo reciba el nombre de viticultura heroica.
Cabezo de la Mina, en Santomera (Murcia). Allí hay yacimientos de cobre explotados desde la prehistoria hasta tiempos modernos, a pesar de lo cual, sigue manteniendo un aspecto bastante agreste.
y la sal… Las Salinas de Añana (Álava), además de unas peculiares salinas de interior son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Castillete metálico de la mina «No te escaparás» en Mazarrón (Murcia). El paisaje minero es parte de nuestra historia y tiene un valor cultural y científico indiscutible. No obstante, hay personas que lo aborrecen y preferirían «regenerarlo», que viene a ser como esconder lo barrido bajo un felpudo.
Pozo de petróleo en el campo de Ayoluengo (Burgos), el que fuera el único campo petrolífero de tierra firme en la Península Ibérica. Actualmente está parado, pero la primera vez que visité esta comarca todavía funcionaban los balancines y era un curioso espectáculo.
Tomé esta foto desde el tren, cuando volvía de pasar dos semanas en China. La huerta y las palmeras me decían que ya estaba llegando a casa. Un paisaje que sólo es posible cerca del Mediterráneo, lo que nos lleva a la última sección: el mar.

El mar

Un restaurante (o chiringuito) en Calnegre (Lorca, Murcia), unas playas casi salvajes a mitad de camino entre Mazarrón y Águilas. El mar estaba un poco revuelto, no era día de baño, pero eso no es obstáculo para poder disfrutar de la vista y la brisa.
Islote en Mazarrón (Murcia) que da nombre a la playa frente a él, la Playa de la Isla. En sus aguas se encontraron los restos de dos barcos fenicios.
Faro de Cabo de Gata (Almería). Todo lo que se puede ver desde allí difícilmente cabe en fotos. Resulta que la parte del litoral mediterráneo con la más me identifico está comprendida entre dos cabos, entre dos faros. Ahí va el otro.
El imponente faro de Cabo de Palos (Cartagena, Murcia). Al contrario que el faro de Cabo de Gata, éste está en una población… algo que se puede olvidar desde esta perspectiva.
Costa salvaje de Mazarrón (Murcia) frente a la Sierra de las Moreras. Se conoce como las calas de Bolnuevo, pequeñas playas nudistas que he frecuentado durante muchos años.
La archiconocida bahía de San Sebastián (Guipúzcoa), con las playas de la Concha y de Ondarreta. Sé que es una imagen muy vista, pero esta foto la hice con mi viejo móvil y creo que me quedó bien 😉
Playa de Berbes (Asturias). Aunque era pleno verano, la visita a esta localidad fue para intentar encontrar fluoritas. La foto está hecha desde la mina.
Playa de Mónsul, en Cabo de Gata (Almería). Un mar de arena delicadamente peinado por el viento. Sólo la certeza de que mis huellas serán borradas tan pronto me vaya me permite hollarla sin remordimiento.
Playa de Muro, en Mallorca, de aguas cristalinas y la profundidad de una piscina infantil.
Playa de Cadaqués (Gerona), un pueblo con rincones de gran belleza y el alma de Dalí por todas partes. Esta no es la imagen más representativa del pueblo, pero evoca verano como ninguna otra.
Vista del Puerto de Cartagena (Murcia) desde el edificio del antiguo Cuartel de Instrucción de Marinería, actualmente una de las sedes de la Universidad Politécnica.
La Isleta del Moro, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería). El restaurante a la vista es una autentica experiencia inmersiva ya que puedes comer pescado fresco mientras te salpican las olas del mar. También es hotel en la planta superior y, como curiosidad, la habitación que queda a la izquierda es la que aparece en el vídeo musical de Amaral «No quedan días de verano».
El color del mar cambia con los días y no sé cuando volveré a ver este verde esmeralda en las aguas cristalinas de Isla Plana, localidad mazarronera en el término municipal de Cartagena (Murcia).
El Mediterráneo, visto desde la mina de las «turquesas» de Bolnuevo (Mazarrón, Murcia), a cierta altura sobre el mar en la Sierra de las Moreras. Realmente, el mineral con aspecto de turquesa es un silicato de cobre llamado crisocola.

¡Nos vamos de vacaciones!

La publicación de este post coincide prácticamente con el comienzo de las vacaciones de agosto, en las que seguro recorreremos muchos paisajes españoles. Ciertamente seguiré haciendo fotos como las que han visto aquí y me gustaría poder hacerlas mejor… pero lamentablemente, la renovación del móvil no llegará a tiempo, ni la adquisición de una cámara en condiciones (a veces una óptica avanzada se echa de menos). En cualquier caso, no olviden que lo que intento es capturar sensaciones.

¡Feliz verano!

3 opiniones en “Paisajes de España”

  1. No sé si las sensaciones que has intentado transmitir son las que me han llegado. Las fotos son muy bonitas. Imagino el trabajo que ha supuesto hacer la selección. Mil gracias por este post, me ha gustado mucho. Voy poniéndome al día con los «posts» pendientes.

  2. Hola Matías,

    Muchas gracias, muy chulo este blog sobre rincones espectaculares de nuestro país. Te recomiendo que visites, si no lo has hecho ya, Atienza (Guadalajara) y su castillo. Me gustó este pueblo también. Este septiembre visitaré Las Médulas, así que ya te contaré cómo está todo aquello de primera mano.

    Un abrazo.
    Pedro

  3. Felicidades por el post Matías!!!
    Muuuuy chulo. Me ha emocionado especialmente el olivo milenario de Ricote. ¡Cuánta historia contemplan sus ramas!

    Mientras leía me he dado cuenta de que puedo nombrar un restaurante de cada sitio que aparece en el post. Lo mismo me animo y publico una mini guía Michelin de los post de Matías.

    Feliz Verano!!!!
    Descansa y disfruta.

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