Las estructuras cilíndricas tubulares que observan en el canto rodado de la foto tienen alrededor de 480 millones de años (periodo Ordovícico inferior). Esta roca ha aparecido en las terrazas fluviales del río Segura a su paso por la murciana villa de Lorquí, lugar al que ha llegado por procesos estrictamente naturales (transporte fluvial, terrestre y, eventualmente, marino), por lo que sería el fósil más antiguo de la Región de Murcia… al menos del que yo tengo noticia (oficialmente, los restos de datación más remota son del Devónico). Lo que sigue está dedicado a poner en contexto y justificar el título del post.
¿Qué es un fósil?
Los fósiles son vestigios de vida pasada conservados en las rocas. Es habitual pensar en los fósiles como las partes duras de los organismos, huesos o conchas, de animales desaparecidos porque las partes blandas, tejido orgánico, se descomponen mucho antes del tiempo que le lleva al sedimento convertirse en roca (diagénesis). No obstante, a veces se preservan materiales orgánicos, como los exoesqueletos de los insectos encerrados en ámbar. O bien, los materiales orgánicos se transforman en algo duradero, como la madera petrificada por sílice. O simplemente dejan una impronta en la roca. En efecto, los moldes de organismos que permiten reconocer su aspecto en el momento de ser cubiertos por sedimento también se consideran fósiles, como las huellas de hojas y tallos que podemos encontrar en toba calcárea.

Más aún, se consideran fósiles los vestigios de la actividad de organismos pretéritos. Por ejemplo, los corales son una excrecencia calcárea producida por los pólipos marinos. Sin ir más lejos, también son fósiles los excrementos cuando se fosilizan (coprolitos), como los de las hienas por su alto contenido en hueso triturado. La icnitas son perturbaciones reconocibles en el propio sedimento provocadas por los organismos. Esto incluye la trama hexagonal de «corralitos» llamada paleodictyon, las pisadas de un dinosaurio, el rastro de un trilobites (cruziana) o los tubos producidos por un animalito que excava el sedimento marino. Este es el caso de los llamados skolithos, especie icnofósil a la que parecen adscribirse los restos hallados en Lorquí. Agradezco a Francisco Ceprián, compañero de Nautilus, su ayuda con la identificación de la especie y las discusiones alrededor de este tema.

El Paleozoico en España
El Paleozoico acaba hace 250 millones de años, pasando al Mesozoico, la era de los dinosaurios. En aquel momento, lo que sería nuestro país, estaba ocupado por el llamado Macizo Ibérico (o Hercínico). La orogenia varisca elevó y metamorfizó parcialmente los terrenos sedimentarios, provocando también intrusiones graníticas. El resultado de esos procesos es más o menos evidente hacia el oeste de la Península, pero no tanto en el sureste. En efecto, la fuerte erosión y subsecuente acumulación de sedimentos, a partir del Triásico, afectó principalmente en el sector oriental de la Península. La mayor parte de la Región de Murcia está cubierta por terrenos formados a partir del Mesozoico, dejando la plataforma hercínica totalmente cubierta. El lugar más cercano a Murcia en el que se puede observar un vestigio del Macizo Ibérico es el Estrecho del Hocino en Salobre (Albacete), donde aflora, entre Triásico, una extensión relativamente grande de cuarcita armoricana del Ordovícico inferior. Recomiendo la visita de tan pintoresco lugar.

Si no afloran materiales de Ordovícico en la Región de Murcia ¿cómo explicar la presencia de un fósil de ese periodo en la cuenca del Segura? De eso nos ocuparemos más adelante. La ausencia de los terrenos antiguos del Macizo Ibérico afecta, y mucho, en el plano de los minerales. No sólo a nivel del aficionado coleccionista sino también «geopolítico». Por ejemplo, no hay prácticamente yacimientos de estaño en el sector oriental de la Península, pero sí los hay de cobre. Como consecuencia, la fabricación del bronce (estándar) a partir del cobre local requiere de comercio de larga distancia y se ha podido demostrar que así era durante la Edad del Bronce. No es tampoco por casualidad que la más importante ruta que corre de norte a sur por el occidente peninsular se llama Vía de la Plata, si bien lo que hacía era hermanar (mejor dicho, alear) el estaño gallego con el cobre onubense.

El bichito (realmente grupo) más característico del Paleozoico es el trilobites. Este artrópodo caminaba por los fondos marinos dejando sus rastros (las mencionadas cruzianas) mientras que los skolithos (cuyo aspecto no conocemos, o no relacionamos con los restos de algún organismo) horadaban el sedimento. Notemos que los restos de trilobites aparecen mejor conservados en unas «pizarras», que se llaman lutitas, reservando el primer término para las que han sufrido metamorfismo. Las fuertes presiones a los que son sometidos los sedimentos durante la orogenia pueden deformar los fósiles y el metamorfismo destruirlos completamente. No es de extrañar que las cuarcitas en las que se conservan icnofósiles no estén totalmente «cocidas». Una cuarcita completamente metamorfizada es casi un vidrio, se rompe en fractura concoidea, como el silex. Una cuarcita que no ha recibido un metamorfismo tan intenso recuerda más a una arenisca porque en las fracturas se distingue la individualidad de los granos de cuarzo que la componen.

Los terrenos más antiguos de la Región
El Macizo Ibérico está sepultado bajo sedimentos mesozóicos de la Región de Murcia, pero sólo en los sectores norte y noroeste. El sur y sureste del territorio son un «injerto» de materiales ajenos a Iberia y que podríamos decir que son medio «africanos». Se trata de los materiales béticos, también llamados penibéticos o internos (por contraposición a los externos), que llegaron con la colisión de la microplaca tectónica de Alborán durante la orogenia alpina. El resultado fue la incrustación de materiales paleozoicos metamorfizados (complejo Nevado-Filábride) y el cabalgamiento de los sedimentos, de edad muy variable, acumulados en las fosas intermedias (complejos Alpujárride y Maláguide). Algunos geólogos interpretan el Nevado-Filábride como una parte del Macizo Ibérico que ha vuelto a aflorar tras un viaje por los infiernos (manto terrestre), pero por más que lo intento, cuando subo la Sierra de Almenara no me siento como si estuviera en la provincia de Salamanca 😉

Debido a que es relevante para nuestra discusión, incluimos también un mapa de los terrenos béticos desglosado en los tres complejos (Nevado-Filábride, Alpujárride y Maláguide). Los materiales más antiguos han sido identificados en el Maláguide de la Sierra de la Torrecilla (Lorca) con edades anteriores al Devónico, si bien no contienen fósiles en estos niveles. Es en materiales fechados en el Devónico, cerca del Castillo de Xiquena (castillo de frontera en un paraje desolado que recomiendo visitar) que aparecen los fósiles más antiguos in situ de la Región de Murcia. Preciso lo de in situ para distiguirlo del canto rodado que estamos discutiendo en este post. Esos fósiles han consistido en un tentaculites, además de restos de crinoides y trilobites. En niveles del Carbonífero de Lorca han aparecido cruzianas incluso. En el complejo Alpujárride no se han descrito fósiles, lo que parece normal por el alto metamorfismo.

La sorpresa es que sí que se han encontrado fósiles en materiales del complejo Nevado-Filábride, fuertemente metamorfizado. No sólo eso, sino que existen en suficiente variedad para describir el biotopo. Esta «foto» del Devónico inferior está impresa en mármoles negros de Ramonete (Lorca). Este hallazgo, que incluye el trilobites más antiguo de la Región de Murcia fue hecho por el geólogo Casto Laborda. Recomiendo la lectura de los artículos de Laborda y de Luis Chamizo, ambos en el número 9 del Boletín de la Asociación Paleontológica Murciana.

Montañas trituradas
Los productos de la erosión del Macizo Ibérico se incorporan a los sedimentos mesozoicos, a veces en forma de gruesas rocas, sobre todo al comienzo de una serie sedimentaria. La orogenia alpina eleva los estratos conteniendo rocas paleozoicas a una gran altura sobre el nivel del mar, poniendo en marcha un nuevo proceso erosivo. Los fragmentos de cuarcita son exhumados y trasladados a un nuevo lugar por gravedad y corrientes de agua, avanzando así en su redondeado. Estos cantos llegan a las llanuras creadas por la colmatación de las cuencas neógenas donde se quedan en forma de coluviones, pero no por mucho tiempo. La bajada del mar provocada por las glaciaciones cuaternarias pone de nuevo en marcha la maquinaria erosiva. El coluvión es destruido por el abarrancamiento de las margas miocenas y nuestros cantos de cuarcita viajan aguas abajo, donde al perder el río su capacidad de transporte los deja a un lado, formando una terraza fluvial sobre la que el cauce se encajonará más adelante… Pero, ¿cómo estamos seguros de que así fue la historia de nuestro fósil?

Las cuarcitas armoricanas ordovícicas no son las únicas que llegan a las cuencas neógenas murcianas. En efecto, el fuerte metamorfismo al que han sido sometidos los materiales béticos ha tenido como consecuencia la formación de cuarcitas de edad pérmica o posterior. De hecho, en los alrededores de la ciudad de Murcia (Espinardo) existen potentes acumulaciones de materiales béticos con abundancia de cuarcita. Podemos dar por casi por seguro que al Valle de Ricote y aguas arriba del Segura no han llegado cuarcitas béticas (no se puede decir lo mismo de las dolomías, pero eso es otra historia). Sin embargo, aguas abajo de Archena se extiende la gran llanura miocena desde la cual se observan las sierras de Espuña y Carrascoy, fuentes de cuarcita bética. El gradiente fluvial actual no permitiría que tales materiales llegaran a Lorquí, pero en el pasado no fue así: cuarcitas armoricanas y béticas conviven en los sedimentos de Lorquí.

¿Cómo podemos asegurar que el canto rodado de Lorquí es ordovícico? Hay varios argumentos que sustentan esta teoría. Para empezar, la pieza está muy rodada y pulida (lo que su tamaño de grano le permite). Las cuarcitas béticas del Neógeno murciano no presentan por lo general un grado de erosión tan avanzado, ya que el transporte por gravedad o fluvial ha sido relativamente corto (la erosión en playa puede descartarse en nuestro caso). Además, en la zona donde fue encontrado, el material de la terraza fluvial no muestra la tendencia a colores violáceos del material bético de Espinardo. Se puede añadir que skolithos, aunque no exclusivo, es tremendamente típico en la cuarcita armoricana. Basta hacer una simple búsqueda en Google para convencerse de ello. En muchas de las fotos proporcionadas por el buscador podemos ver cuarcitas con características similares al canto rodado de Lorquí.
En el fondo, da lo mismo
El mal uso de la navaja de Ockham consiste en confundir la explicación más conservadora con la más plausible. Resulta que, de vez en cuando, lo que parece más extraño es realmente lo más probable. Simplemente no lo hemos pensado porque nos aferramos a la seguridad del paradigma. Siempre me acuerdo de Marcelino Sanz de Sautuola y los bisontes de Altamira: una niña (su hija) tuvo que decirle lo que era evidente. Ahora puedo decir que uno de mis hobbies es romper paradigmas, después de que mi madre rompiera el primero por mí con su ingenuidad, como la niña María Sanz de Sautuola: yo era incapaz de ver lo obvio. Algún día comenzaré a desvelar aquí de qué paradigmas hablo, pero no será mañana.

En este post sólo quería dar una idea de lo inalcanzable que puede llegar a ser la verdad en ciencia. Recapitulando: es discutible decir que el fósil es murciano ya que no estaba en su estrato original; es posible que el fósil no sea el más antiguo porque hay cuarcitas béticas más recientes cerca; finalmente, es aceptable decir que el fósil ni siquiera es un fósil, que es sólo la sombra de un bicho cuyo aspecto no conocemos. Un canto rodado sin más valor que el que le da mi relato. Como dijo el gran Eudald Carbonell cuando se vio acorralado por interpelaciones sobre el (discutible) origen del yacimiento Sima de los Huesos de Atapuerca: “en el fondo, da lo mismo”.
Dedico este post a Juan Ruiz, que me ha enseñado a mirar Lorquí con otros ojos.

Muy muy interesante. Lo he disfrutado.
¡Muchas gracias, Manolo!
Como siempre, no defraudas a la hora de divulgar con amenidad la geología.
Muchísimas gracias, Carlos. Lo aprecio mucho más viniendo de un geólogo y de un gran docente (yo me entero de cosas por ahí). Sin la ayuda de tu ojo entrenado en la corrección exámenes, mis posts (no sólo los de geología) suspenderían sin remedio.
Un abrazo
😊