Minerales de Mazarrón

Impresionante contraste de colores en las terreras de las minas de Mazarrón. Parece una imagen de otro planeta, pero está en la Región de Murcia.

En mi anterior post Mazarrón explicaba los vínculos familiares que tengo con esta villa minera. Es posible que el lector acostumbrado a los minerales se sintiera algo decepcionado porque apenas hablé de ellos. Por eso, en esta ocasión quisiera centrarme en los minerales de Mazarrón, propiamente dichos.

Siguiendo mi costumbre, trataré de la «mineralogía manoscópica» : minerales que aparecen con un tamaño apreciable y, en general, masivos. Para mí son piedras que da gusto tenerlas en la mano. No desprecio los cristales, que, de hecho, los busco… pero los minerales son mucho más que piezas de museo. Como ocurre con otros post similares de mi web, Minerales de Mazarrón se irá actualizando a medida que consiga más y mejores ejemplares de los minerales de la zona.

Geológicamente, en el municipio de Mazarrón se pueden distinguir tres tipos de terrenos: bético, neógeno y volcánico. Los materiales metamórficos béticos, de edad permo-triásica, están compuestos de rocas carbonatadas (dolomías, mármoles) y silíceas (esquistos, filitas). Conforman las sierras de las Moreras, Almenara y el Algarrobo. Los materiales sedimentarios neógenos fueron dejados por la relativamente reciente regresión marina. Son particularmente apreciables cerca de la costa (Gredas de Bolnuevo), pero llegan mucho más adentro (Ermita del Saladillo, Camposol). Finalmente, los materiales volcánicos cubren una gran extensión del municipio y han dado lugar a algunas elevaciones notables, como el cerro de San Cristóbal, que está parcialmente rodeado por la villa de Mazarrón. Corresponden a erupciones volcánicas ocurridas durante el Mioceno y se componen de rocas ácidas, principalmente andesitas y dacitas.

Los filones de las andesitas

Las erupciones volcánicas suponen un transporte de elementos desde el manto a la superficie terrestre, pero esto no implica necesariamente la formación de yacimientos minerales. Se precisa un poco más, como la «destilación» del contenido metálico en la cámara magmática y la eventual interacción de los fluidos con las rocas que encuentran en su ascensión a la superficie. En los cotos mineros clásicos mazarroneros (San Cristóbal – Perules, Pedreras Viejas y Coto Fortuna) encontramos que los filones rellenan grietas en la propia andesita volcánica, como producidos por un proceso hidrotermal tardío. Una vez formados los filones, otros procesos posteriores, como la infiltración de aguas y la alteración superficial, terminan de modelar el yacimiento.

Castillete de hierro, rodeado de escombreras.

Es una creencia común entre los habitantes que las minas eran de plata. Muy posiblemente, en la época protohistórica existiera plata nativa como producto de la descomposición de la galena argentífera. Pero ya en tiempos de la explotación romana de las minas, toda la plata obtenida en Mazarrón procedía únicamente del procesamiento del mineral de plomo. Además, existen otros minerales que fueron explotados cuando se descubrió su uso industrial, como el alumbre y la blenda.

Las minas dejaron de explotarse en 1962, hace justo 60 años. Durante las últimas décadas se usaron técnicas de flotación para concentrar los sulfuros, por lo que todo lo que salía de los pozos era inmediatamente molido. Estas dos circunstancias hacen muy difícil la recolección de minerales en superficie. No obstante, los mineros tenían «descuidos» y a las escombreras fueron a para algunos bolos ricos en metal, hoy escondidos tras una gruesa y oscura costra de alteración.

Galena

Pieza compuesta principalmente por galena, con pirita, siderita y cuarzo.

La galena (sulfuro de plomo) es el mineral más representativo de las minas de Mazarrón, pero es difícil de encontrar en cantidades apreciables. Hay que pensar que ya era explotada por los romanos y, en tiempos más recientes, todo el material arrancado de los filones conteniendo galena pasaba por molino y lavadero. Recordaremos a los lectores que la galena es un mineral muy denso de aspecto metálico cuyo color recuerda el plomo que contiene.

Exfoliación cúbica de la galena.

Cuando la masa de galena se compone de cristales grandes (más de 1 cm), variedad a la que los antiguos mineros se referían como metal de hoja, es fácil apreciar la exfoliación cúbica.

Blenda

Pieza de blenda, con algo de magnetita. El color amarillento central es debido a aguas ferruginosas.

Las aplicaciones industriales del zinc se multiplicaron en tiempos relativamente recientes, y con ello la demanda de este metal que es abundante en los filones de Mazarrón como blenda (sulfuro de zinc). La blenda es menos pesada que la galena y no es un mineral metálico, ya que en condiciones de pureza es transparente. La blenda de Mazarrón contiene una cierta cantidad de hierro que la vuelve casi opaca y le proporciona brillo submetálico (diría que la blenda de Mazarrón es menos ferrífera que la de La Unión). Pero en las secciones de cristales de más de un 1 mm y con ayuda de la lupa se puede ver un color rojizo acaramelado con algo de translucidez.

Para distinguir la blenda de la galena lo mejor es verlas juntas: la franja central es galena, la superior es blenda, y lo de abajo pirita. También aparece la magnetita y la siderita en la foto, pero no diré dónde…

La blenda, junto con la galena, la pirita y otros sulfuros en menor cantidad (calcopirita, estibina…) forma masas indiferenciadas que reciben el nombre de sulfuros polimetálicos. En algunas ocasiones, con la lupa se pueden reconocer los componentes individuales, y con algo más de suerte, ver como los distintos minerales se agrupan como en el ejemplar fotografiado arriba.

Secundarios de plomo

Masa indiferenciada de minerales de plomo procedentes de la alteración de la galena.

La galena es un mineral relativamente estable a la intemperie. No obstante, tras muchos años de exposición a las aguas infiltradas en los filones se altera. En primer lugar pasa a sulfato de plomo (anglesita) y posteriormente a carbonato de plomo (cerusita). Estos minerales pueden cristalizar bellamente (tengo noticias de un ejemplar excelente de cerusita cristalizada de Mazarrón), pero en la mayor parte de las ocasiones se presentan como una masa indiferenciada densa y gris.

Pirita

Masa de pirita procedente de una escombrera.

Uno de los minerales más abundantes, la pirita (sulfuro de hierro) de Mazarrón no fue aprovechada. La obtención de hierro a partir de pirita plantea difíciles problemas metalúrgicos. También se podría utilizar como mena de azufre (así se hizo en Riotinto), pero en Mazarrón sencillamente iba a parar a las escombreras, donde a la intemperie se transformaba en sulfato de hierro que es el componente de las costras amarillo verdosas, que dan color a las terreras y los charcos desecados, además de ser responsable del característico olor que se respira en las minas.

Pirita, mostrando algunos cubos. Esta pieza la recogí cuando tenía 10 años de edad y las minas llevaban sólo 20 años cerradas… entonces la pirita todavía tenía color de pirita.

No he encontrado cristales de pirita de tamaño apreciable. Las geodas en la masa de pirita tienen tendencia a ser de siderita. En la foto de arriba se pueden distinguir algunos cubos estriados de tamaño inferior al milímetro.

Siderita

Siderita en una fractura fresca, con algunos sulfuros.

La siderita (cabonato de hierro) fue descrita como mineral portador en mi post Paragénesis. En Mazarrón hay mucha siderita, aunque no juega un papel principal respecto a los sulfuros. La siderita se deteriora rápidamente a la intemperie tomando un color rojizo o marrón en los primeros años. Después pasa a negra y la capa de alteración se va haciendo cada vez más gruesa, por lo que su color original sólo puede ser desvelado por el martillo.

Magnetita

Masa de magnetita, cuarzo y algún sulfuro. El imán adherido a la derecha muestra la característica más distintiva de este mineral.

La magnetita (óxido de hierro) es extraordinariamente abundante en la mineralización primaria acompañando a los sulfuros. Se determina rápidamente por su color negro y la capacidad para ser atraída por el imán. En ocasiones, va entremezclada con cuarzo dándole al conjunto una tenacidad excepcional.

Limonita

Masa de limonita procedente de la alteración de siderita, de la que quedan pequeños vestigios.

Los minerales de hierro que se deterioran a la intemperie, como la pirita o la siderita, se transforma en limonita (mezcla de óxidos e hidróxidos de hierro). En la parte superior de los filones (montera), la descomposición de los minerales de hierro dan lugar a grandes masas de limonita susceptibles de explotación para la obtención de este metal.

Barita

Pieza de barita mostrando uno de sus hábitos cristalinos típicos.

La barita (sulfato de bario) es un mineral pesado y generalmente blanco que suele depositarse en la montera o parte alta de los filones, por los que casi siempre está acompañado de óxidos de hiero, y eventualmente, manganeso. En Mazarrón aún se pueden observar vetas de limonita y barita sin explotar.

Alunita

La alunita tiene un característico aspecto de loza.

La alunita (sulfato hidratado de aluminio y potasio) era la materia prima para la obtención del alumbre, en un proceso que comenzaba con la carbonización del mismo y la recuperación del alumbre cristalizado en balsas. El subproducto de la fabricación del alumbre son los depósitos de almagra que hay repartidos alrededor del Cerro de San Cristóbal. La alunita se ha formado por la acción de los fluidos hidrotermales de los filones en los silicatos de la roca volcánica.

Manganita

Manganita cristalizada sobre una mezcla de limonita y wad.

En algunos lugares de la montera puede apreciarse una alto contenido en manganeso. Sobre la mezcla indiferenciada de limonita y wad (mezcla de óxidos e hidróxidos de manganeso) se han formado cristales brillantes de color gris que corresponden a manganita (óxido de manganeso).

¿Ha salido algo bonito de las minas?

Los coleccionistas locales siempre se quejan de la imposibilidad de adentrase en las minas los cotos mineros clásicos. No hay trancadas, por lo que la única forma de acceso es a través de los pozos. Tras el fin de las explotaciones muchas galerías colapsaron o están inundadas. Algunos dicen que fue la codicia la causa, que arrancaron las «llaves» (columnas y arbotantes de filón que se dejan para refuerzo) que databan del tiempo de los romanos por sacar un poco más de metal. Mi chacho Pepe iba algo más lejos: decía que MINOFER hizo voladuras para dejar las minas inservibles a quien quisiera retomarlas después de ellos.

Sea como fuere, ni se puede bajar hoy día a los filones, ni son frecuentes en museos o colecciones ejemplares notables de los tiempos de bonanza minera de Mazarrón. Sin embargo, aunque deteriorado por el tiempo, se puede ver algún indicio que revela que una vez hubo ejemplares interesantes. Por ejemplo, en la siguiente foto puede verse una pieza de pocos centímetros mostrando galena y blenda cristalizadas juntas: la galena en cuboctaedros y la blenda acaramelada.

Galena cristalizada (gris) rodeada de blenda acaramelada.

En algunos lugares han aparecido en la andesita drusas de barita libre de óxidos de hierro y con cristales algo más independientes y mejor desarrollados que la barita depositada en la montera de los filones de sulfuros.

Cristales de barita sobre andesita recogidos cerca de la rambla de las Moreras.

Minería marginal

Además de los filones en andesitas y la paragénesis descrita en el apartado anterior, existen pequeñas mineralizaciones ligadas a las rocas metamórficas béticas que han dado lugar prospecciones o pequeñas explotaciones, en el mejor de los casos. Algunas calicatas sin interés comercial han producido ejemplares de minerales raros y que muchos coleccionistas es lo que entienden cuando se habla de los minerales de Mazarrón.

Hematites

Hematites de la calicata de la Sierra de las Moreras.

Destaca una masa de hematites (óxido de hierro) de gran calidad cerca del pico de la sierra de las Moreras que no pudo explotarse por la dificultad para sacar el mineral. Hay hematites terrosa y especular similar a la que aparece el las minas de la Cuesta del Cedacero, ya en el término municipal de Cartagena.

Galena

Fragmento de galena de las minas del Cabezo de la Leonera, donada al Museo Antonio Paredes.

Curiosamente, existen unas minas de galena en Mazarrón que no tienen nada que ver con las andesitas. En el cabezo de la Leonera en Bolnuevo se explotaron unas masas estratiformes de galena acerada en dolomía franciscana (bandeada). El mineral fue separado mediante estriado manual, a pesar de lo cual muchos trozos de tamaño variable fueron a parar a las escombreras. Siempre he sostenido que sería interesante hacer un estudio comparativo los plomos de distintas minas: el del Cabezo de la Leonera dejó el manto hace 250 Ma mientras que el de San Cristóbal lo hizo hace menos de 10 Ma.

Secundarios de plomo

Masa de minerales de plomo indiferenciados producto de la alteración casi total de la galena.

Las filtraciones de agua superficiales han alterado parcialmente la galena en sulfato (anglesita) y carbonato (cerusita) de plomo. El aspecto de este mineral es el de una masa grisácea y blanca, aunque con la lupa se pueden identificar cristales.

Minería del cobre

Fragmento de filón correspondiente a lo que fueron sulfuros de cobre. Dentro de la masa alterada aún se puede distinguir la calcopirita. Destacan los colores de la azurita y malaquita.

En la zona existe el dicho «minero de cobre, minero pobre». Aunque en los filones de las andesitas hay pequeñas cantidades de cobre que se hacen evidentes por las aureolas verdes de alteración, no es un metal principal. Sin embargo, en el término municipal de Mazarrón existen varios puntos donde se ha intentado explotar el cobre. En la que fue la mina de cobre mas rica de la comarca, situada en Las Balsicas, se puede observar la mineralización primaria de sulfuros de cobre (calcopirita, cobres grises) aunque bastante alterada.

Mezcla de minerales, destacando la malaquita cristalizada en agujas.

A falta de mineral primario, lo más llamativo en las escombreras son los carbonatos de cobre, malaquita y azurita. Además de la mina de Las Balsicas, existen en el término otras calicatas en las que aparecen minerales de alteración de cobre, con su gama de colores azules y verdes

Cinabrio

Placa de siderita cristalizada en romboedros con algunas inclusiones de cinabrio pulverulento.

En la mina de Las Balsicas aparece cinabrio (sulfuro de mercurio) pulverulento acompañando a los minerales de cobre y la siderita.

Crisocola

Crisocola masiva de distintos colores, de Bolnuevo.

La crisocola es un silicato de cobre que puede adoptar una variada gama de tonos azulados, verdosos e incluso pardos. La mayor concentración de este mineral en Mazarrón aparece en una mina de la Sierra de las Moreras que se ubica frente a la playa de Bolnuevo. A mí me gusta referirme a este bello mineral en su versión azul pálido como «turquesa de Bolnuevo», que estoy seguro que haría las delicias de los aficionados a la energía de los minerales.

Arseniatos de cobre

El arsénico contenido en ciertas menas de cobre (cobres grises) produce en las condiciones geológicas y climáticas de Mazarrón una variedad de minerales complejos: olivenita, cornwallita, conicalcita, lavendulana… De momento, sólo incluyo dos muestras de la calicata de Pastrana. Hay que decir que los arseniatos de cobre son el highlight de Mazarrón que más turismo mineralógico atrae.

Olivenita, en finas agujas sobre costra de óxido de hierro, acompañada de conicalcita.
Conicalcita en esferas.

Minerales de las rocas

Finalmente, nos ocuparemos de los minerales que son componentes o accesorios de las rocas presentes en el municipio de Mazarrón.

Cuarzo

Fragmento de sílice de las andesitas a la que me suelo referir como «duralex» por la forma en la que se rompe el vidrio de dicha marca.

El cuarzo está presente en las rocas metamórficas, en las volcánicas y los filones. En este último caso aparece cristalizado, pero no dispongo ahora mismo de un ejemplar significativo. La versión más peculiar de la sílice es el «duralex» incluido en las andesitas, que probablemente deba su aspecto a las tensiones acumuladas por su formación a altas temperaturas, posiblemente como cristobalita. Por cierto, la cristobalita debe su nombre al cerro de San Cristóbal en Pachuca de Soto (México) que fue llamado así por los mineros en recuerdo del cerro homónimo de Mazarrón.

Calcita

Relleno masivo de calcita procedente de una grieta de la Sierra de las Moreras.

La calcita es un mineral muy abundante, pero no dispongo todavía de ejemplares cristalizados del término de Mazarrón.

Yeso

Yeso bandeado de las yeseras del Barranco de Algezares.

Otro mineral muy abundante, el yeso, aparece en casi todo tipo de terrenos. En particular, las evaporitas paleozoicas metamorfizadas han dado lugar a los yacimientos de yeso de la Sierra de las Moreras (Barranco de los Algezares) y Sierra del Algarrobo.

Rosa del desierto de las inmediaciones de San Cristóbal.

Las aguas ácidas de la descomposición de la pirita reaccionan con el carbonato cálcico dando lugar a yeso en las inmediaciones de las minas. Este diría que es el origen de la «rosa del desierto» que doné al Museo Antonio Paredes.

Dolomita

Dolomita en dolomía, del Cabezo de la Leonera.

La dolomita (carbonato de calcio y magnesio) es el principal componente de las rocas llamadas dolomías. Justo en esas rocas se puede encontrar recristalizada en filoncillos.

Andalucita

Xenolito de gneiss de las dacitas de La Majada saturado de cristales de andalucita.

La andalucita es un silicato de aluminio que cristaliza en forma de prismas cuadrados. El mismo compuesto químico de la andalucita se puede presentar en forma de otros minerales: sillimanita y distena. Aunque estos dos últimos existen también en el municipio, la andalucita es el más llamativo por el desarrollo de los cristales. Aparece indistintamente en la matriz de las andesitas/dacitas o en los xenolitos de gneiss que portan estas rocas volcánicas.

Sillimanita pseudomórfica de andalucita en prismas cuadrados.

Algunos de los cristales prismáticos de andalucita resultan ser de sillimanita. Cuando un mineral se presenta con la forma de otro se dice que hay pseudomorfosis.

Andalucita verde de Mazarrón.

Excepcionalmente la andalucita puede presentar otros colores aparte del típico rosado. En Mazarrón ha aparecido andalucitas verdes.

Granate

Xenolito de gneiss con varios granates almandinos.

El granate almandino es un silicato de aluminio y hierro que en ocasiones sirve como piedra semipreciosa. Aparece en cristales de hasta dos centímetros de diámetro en las andesitas/dacitas o sus xenolitos. Los individuos pequeños suelen estar mejor cristalizados que los grandes, normalmente en trapezoedros que le dan aspecto de bolitas color rubí.

Cordierita

Cordierita de las andesitas de Mazarrón.

La cordierita es un mineral curioso. Un día, recoges una piedra que vista a la luz del sol parece azul y te la echas al bolsillo. Cuando regresas a casa, la sacas, la vuelves a mirar con luz artificial y resulta ser gris… sin duda es cordierita, un silicato de aluminio, magnesio y hierro con una curiosa propiedad óptica llamada pleocrismo que se encuentra en las andesitas/dacitas acompañando a la andalucita y granate.

A un tiro de piedra

Hay sitios interesantes cerca de Mazarrón pero por azares de la geografía caen fuera de su término municipal. Por ejemplo, las minas de Ramonete, las minas del Cedacero o las minas de Boletes. En estas últimas aparece una galena muy interesante acompañada de cinabrio. De momento, sólo añadiré dos localidades. Una es Tallante (Cartagena), donde hay unos volcanes de lamproita en los que se puede encontrar hormblenda en grandes cristales y olivino masivo.

Cristales de hormblenda basáltica de Tallante.
Olivino de las lamproitas de Tallante.

La otra localidad es Morata (Lorca) donde hace tiempo recogí unas azuritas estupendas. Su origen era la alteración de la calpirita contenida en unos esquistos con magnetita.

Cristales de azurita depositados sobre el esquisto cuarzoso con calcopirita y magnetita.
Agregado de cristales de azurita en forma de roseta, una pieza pequeña pero increíble.

Perspectivas

Como de costumbre, mientras escribía esto he sido más consciente de los lugares que no he visitado todavía en Mazarrón, de los minerales que sé que están y aún no he recogido… Espero que la próxima vez que vuelvas a mirar este post esas deficiencias estén ya subsanadas.

Madera fósil

Sección pulida de tronco petrificado procedente de Madagascar que me regaló mi querido amigo Fernando Cánovas. Pueden apreciarse claramente los anillos de crecimiento.

Acabadas las vacaciones de verano y, supuestamente, «recargadas las pilas», quisiera retomar con fuerza la actividad divulgativa. En esta ocasión le toca a la Paleontología y hablaré de algo que durante muchos años ha sido un misterio para mí, la madera fósil, o más en general, los fósiles de vegetales. Digo bien, un misterio: cómo han podido preservarse árboles muertos hace millones de años, sabiendo que la madera se pudre y descompone, ya sea a la intemperie o enterrada. Por contra, que una concha o un hueso puedan fosilizarse no resulta tan extraño… En este post trataremos de arrojar alguna luz sobre la transformación de la madera en «piedra» teniendo en cuenta los procesos de fosilización, así como las circunstancias que han concurrido en la preservación de muestras de distintas eras.

Petrified Forest National Park en Arizona (USA), santuario de la madera fósil que no tengo la fortuna de haber visitado… todavía (foto tomada de Wikipedia).

Diferentes tipos de fosilización

Los fósiles son los vestigios de vida de eras pasadas. En ocasiones, los organismos contienen partes inorgánicas, lo cual puede resultar chocante, y por ello resistentes a la descomposición tras la muerte del organismo. Por ejemplo, carbonato cálcico (conchas de moluscos), fosfato cálcico (huesos, dientes) y sílice (diatomeas, espículas de algunas esponjas).

En el caso de los vegetales, la presencia de materia inorgánica es casi irrelevante, por lo que los procesos de fosilización, cuando son posibles, implican la transformación total de los restos. La parte de la Paleontología que estudia la formación de fósiles se llama Tafonomía. A continuación describiré algunos de los procesos que permiten la conservación de plantas de tiempos remotos.

Improntas

Improntas de hojas en una toba calcárea, inmediaciones del río Guadalentín cerca de El Cañarico (Murcia). Los tubitos huecos que también se observan corresponden a tallos ausentes.

Si el vegetal queda cubierto por alguna substancia es posible que se preserve el aspecto externo de mismo mucho tiempo después de descomponerse. Esto es lo que ocurre con la toba calcárea que depositan algunos ríos y fuentes alrededor de los vegetales que mojan. También pueden producirse improntas vegetales en ciertos sedimentos como areniscas de grano fino o calizas lacustres.

Carbonización

Fragmento de carbón procedente de una mina de la cuenca hullera de León.

En determinadas condiciones la materia orgánica acumulada en un pantano no se descompone, sino que es progresivamente enriquecida en carbono, al eliminarse el hidrógeno y otros elementos, por la acción de bacterias anaerobias. La materia orgánica va compactando al tiempo que se transforma en carbón, reduciéndose el volumen hasta una décima parte del original. Esto hace difícil que se conserven las estructuras vegetales. Sin embargo, si se producen intercalaciones de limos, o precipitaciones calcáreas, entre la materia orgánica hay más oportunidades de poder recuperar fósiles de un yacimiento de carbón. También, incidentalmente, la madera puede carbonizarse en un incendio y preservarse después en sedimento.

Óxido de hierro

Pequeños cilindros de óxido de hierro en marga miocena que se corresponden con raíces de plantas que crecían en ambiente fangoso, Lorquí (Murcia).

Alrededor de la materia orgánica sumergida en ambiente pobre en oxígeno (anaerobio) actúan bacterias que obtienen su energía de las reacciones químicas más insólitas. A partir del azufre orgánico y el hierro, siempre abundante, producen sulfuro de hierro (pirita o marcasita) que rellena el hueco ocupado por el organismo, a veces preservando estructuras. Este proceso se llama piritización. En lo que respecta a vegetales, distintas bacterias anaerobias puede intervenir a la vez: he visto fósiles mixtos en carbón y pirita en el escombro de una mina. Si bien la substancia inicial es el sulfuro de hierro, lo normal es que en condiciones cercanas a las de la intemperie éste se transforme en limonita (hidróxido de hierro de aspecto enrobinado), que es la forma más habitual de encontrar estos fósiles. También hay bacterias que obtienen su energía directamente de la oxidación del hierro, que podrían tener un papel en la formación de ciertos fósiles vegetales en limonita.

Sílice

Madera silificada de Campos del Río (Murcia), encuadre de 5 cm de anchura.

La más perfecta «petrificación» de la madera ocurre por medio de la sílice (óxido de silicio). La materia vegetal conserva la forma después de muerta por la rigidez de las paredes celulares hechas de lignina y celulosa, entre otros componentes. El interior de la célula queda vacío. En determinadas condiciones, la materia vegetal sumergida es penetrada por las substancias disueltas en el medio, en particular la sílice. Este material comienza a rellenar los huecos dejados por las células en una primera fase. En una segunda fase la sílice sustituye también el material de las paredes celulares. El resultado final puede ser cuarzo criptocristalino (calcedonia) o sílice hidratada (ópalo). La diferencia entre ambas versiones quizás pueda deberse a si la sílice va simplemente disuelta o en estado coloidal. Debido a que la substitución se hace célula a célula, se preservan las estructuras vegetales perfectamente.

Falsos fósiles

Dendritas de óxido de manganeso (psilomelano) con aspecto de impronta vegetal (foto tomada en una fachada de Bolnuevo, Murcia).

Del mismo modo que los vegetales pueden transformarse en substancia mineral, algunos minerales pueden recordar estructuras vegetales. Los crecimientos paralelos de cristales, o las direcciones preferentes en ciertas rocas metamórficas como los esquistos, pueden recordar las fibras de la madera; los espelotemas (formaciones calcáreas) pueden imitar troncos y ramas; los cristales que ramifican desde un punto pueden parecerse a un haz de hojas aciculares… Pero los crecimientos de tipo fractal llamados dendritas, como los de psilomelano (un óxido de manganeso), sí que causan mucha confusión, especialmente porque las plantas también manifiestan patrones fractales.

La madera fósil a lo largo de las eras

A continuación haré un repaso de la madera fósil a lo largo del tiempo geológico, ilustrándolo con ejemplares de yacimientos españoles.

Carbonífero

Fragmento de tronco de calamites en óxido de hierro, mina Emma, Puertollano (Ciudad Real).

El Carbonífero es un periodo de la era Paleozoica que va desde 359 Ma a 299 Ma. Su nombre hace alusión a los grandes depósitos de carbón incluidos en él y que se originaron en ambientes lacustres. En esta época todavía no habían aparecido las plantas con flores, y la vegetación no era tan diversa como en la actualidad. Entre los fósiles destacan los helechos arborescentes, similares a los que siguen existiendo en algunas selvas y los calamites, un tipo extinto de equisetos gigantes.

Impronta carbonosa de hojas de helecho, mina Emma, Puertollano (Ciudad Real).

Se pueden recuperar restos de esta época en las escombreras de algunas minas de carbón, como las de la cuenca de León-Asturias. Sin embargo, las muestras que tengo provienen de la mina Emma de Puertollano (Ciudad Real) que tuve la oportunidad de visitar con un permiso. El origen de este yacimiento es curioso porque fue sellado por las cenizas de una erupción volcánica y por eso también se le conoce como la «Pompeya paleobotánica» o la «Pompeya del Paleozoico».

Triásico

Fragmento de rama fosilizada en sílice, Ulea (Murcia).

El Triásico es el primer periodo de la era Mesozoica y abarca de los 251 Ma a los 201 Ma. Parte de los sedimentos de este periodo (Keuper) se originaron en lagunas o mares interiores con algo grado de salinidad, lo que favorece la silificación de la madera. El exceso de sílice también provoca la formación de cristales de cuarzo alrededor del fósil, lo que lo hace menos evidentes.

Madera fosilizada en sílice de Ulea (Murcia). La fibra puede observarse levemente en dirección horizontal, mientras que el veteado aparece en vertical. Encuadre de 3 cm de anchura.

En el Triásico ya existen los bosques de coníferas y los restos recuperados en el Keuper de Ulea (Murcia) parecen adscribirse a ese taxón. La importante concentración de estos restos fue comunicada a las autoridades responsables de Patrimonio de la Región de Murcia tal y como cuento en mi reseña biográfica. La calidad de la fosilización en sílice oscura permite observar las fibras y veteado de la madera, mientras que otros restos conservan estructuras externas.

Cretácico

Sección de tronco fosilizado en sílice de El Bonillo (Albacete).

El Cretácico es el último periodo de la era Mesozoica, que va entre 145 Ma y 65 Ma. Aunque existen facies lacustres cretácicas al norte de la Región de Murcia y que se continúan por Albacete, éstas son más adecuadas para buscar restos de dinosaurios que de madera fósil. Por otra parte, los fragmentos de madera silificada procedentes de terrenos cretácicos de Albacete diría que se han fosilizado en ambientes marinos muy cercanos a la costa.

Fragmento de madera fósil mostrando los anillos de crecimiento (aproximadamente horizontal) procedente de Tobarra (Albacete).

Se pueden recuperar trozos de tamaño variable, correspondiendo algunos a fragmentos de tronco. En otros, que serían esquirlas, es más fácil observar las estructuras internas como fibras o anillos de crecimiento.

Resto vegetal fosilizado en sílice de Cervera del Río Alhama (La Rioja). La trama de fibras se corresponde con la de una planta no leñosa, como una palmera o similar.

Aunque he descartado el origen lacustre para los restos descritos de Albacete, en otros lugares no es así. En Cervera del Río Alhama (La Rioja) en la zona donde aparecen los cuarzos hialinos que corresponden a facies lacustres continentales se puede encontrar restos vegetales fosilizados en sílice negra.

Neógeno

Fragmento de madera fosilizada en sílice del Messiniense de Campos del Río (Murcia) con aspecto de tablón carcomido.

El Neógeno es un periodo de la era Cenozoica que comienza hace 23 Ma y llega hasta hace 2,5 Ma, justo antes del Cuaternario, aunque este límite fue modificado en tiempos recientes. Durante el Mioceno (subdivisión del Neógeno), más particularmente en el Messiniense (subdivisión aún más fina del Neógeno), el mar Mediterráneo quedó aislado del océano Atlántico convirtiéndose así en una «balsa de salmuera» fosilizante.

Fragmento de madera fosilizada en sílice de Archena (Murcia) en el que se puede apreciar la rugosidad de la corteza y un nudo.

Los restos de madera fósil de este periodo son relativamente abundantes en la Región de Murcia. Destaca un «tablón» fosilizado conservado con los rastros de carcoma de Campos del Río. En ese mismo yacimiento he visto algunos restos de madera parcialmente carbonizados y silificados. He podido observar también algunos restos curiosos pero aislados en Archena . En Molina de Segura y Fortuna han aparecido fosilizados troncos de palmera.

Fragmento de palmera fosilizada en sílice de Fortuna (Murcia) en el que se aprecia la estructura interna.

Del Neógeno pero más reciente, lo que correspondería al Plioceno, mencionaré una pieza muy curiosa encontrada en los sedimentos de una playa de Estepona (Málaga). Se trata de una piña de conífera fosilizada en carbón, que apareció junto a restos de moluscos como dentalium, posiblemente arrastrada hasta el mar por las lluvias. La pieza está protegida por un endurecimiento concéntrico de la arenisca debido a la presencia de óxido de hierro del sedimento, cuyo origen más probable sea la alteración de una parte de sulfuro de hierro que acompañaba al fósil inicialmente.

Piña de conífera fosilizada en carbón y rodeada de un enriquecimiento en óxido de hierro de la arenisca, Estepona (Málaga).

Turismo de árboles petrificados

Los árboles petrificados, como cualquier otro fósil, se pueden encontrar en los museos de Paleontología. A veces no hace falta ni entrar al museo para verlos porque debido a sus grandes dimensiones y calidad de la roca en la que están fosilizados pueden exponerse en el exterior. Así ocurre en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid) o el London Natural History Museum (Londres).

Más interesante es para mí cuando estos fósiles se pueden ver en el lugar donde aparecieron, ya que el contexto puede aportar una información extra. Además de eso, la visita a los yacimientos paleontológicos puede ser uno más de lo mucho que puede ofrecer la comarca donde se encuentran. He seleccionado tres visitas que conozco personalmente, aunque me he visto obligado a usar fotos de internet para ilustrarlos. Los lugares son de España, porque el Petrified Forest National Park me pilla un poco lejos…

Maestrazgo

Arbol fosilizado en Castellote (Teruel), foto tomada de https://venerablesarboles.blogspot.com/

El Maestrazgo es una comarca histórica a caballo entre Aragón y la Comunidad Valenciana, muy interesante desde los puntos de vista paisajístico, etnográfico, arqueológico y, por supuesto, paleontológico. Añadiré que algunos de los pueblos de esta comarca figuran entre los más bonitos de España, pero dejo al lector que haga las indagaciones oportunas, porque aquí hemos venido a hablar de árboles. En Castellote, en la zona del Barranquillo, han aparecido varios troncos fósiles de notables dimensiones que han sido acondicionados para su visita in situ (la calidad de la fosilización no hace aconsejable su traslado).

Señorío de Molina

Tocón mostrando algunas raíces. Foto tomada de http://www.rillo-de-gallo.com/geoparque.htm

La comarca conocida como Señorío de Molina tiene por capital la notable villa de Molina de Aragón, que se ubica en la provincia de Guadalajara (la división administrativa actual a veces no coincide con la medieval). De Molina de Aragón toma su nombre el mineral llamado aragonito y por el interés geológico de la comarca se ha creado el Geoparque Molina – Alto Tajo. Uno de los hitos del parque son los árboles fosilizados en posición de vida de Rillo de Gallo. Cierto es que los árboles solo exhiben el tocón (parte baja del tronco con las raíces), pero esto lo convierte en un yacimiento singular.

Sierra de la Demanda

Arbol fósil parcialmente «recosntruido» en Hacinas (Burgos), foto tomada de https://www.terranostrum.es/

La Sierra de la Demanda se ubica entre La Rioja y las provincias de Burgos y Soria. Los yacimientos de huellas de dinosaurios de La Rioja son los más conocidos, así como las famosas piritas de Navajún y Ambasaguas, en la misma comunidad. No obstante, al sur de la Demanda hay también mucho que ver. A un cuarto de hora de coche desde el Monasterio de Silos está el pueblo de Hacinas (Burgos), donde se pueden ver algunos troncos fosilizados que han aparecido en los alrededores.

Donde te lleven las piedras

Buscando una mina en los Pirineos…

Para el post de hoy he querido reunir unas cuantas anécdotas sobre los sitios remotos (desde mi punto de vista) de la geografía española donde he llegado buscando minerales. Después de más de un millón de kilómetros entre varios coches, mi memoria retiene muchos lugares, bien sea por la presencia de un determinado mineral, o bien por ser un lugar donde he parado a comer o dormir. Así que cuando me presentan a alguien de fuera de Murcia, inmediatamente le pregunto por su pueblo y con bastante acierto le hablo de alguna mina cercana a su casa, que no conoce, o de alguna especialidad culinaria de su tierra. En estos años he disfrutado visitando muchos sitios que ahora forman parte de lo que se llama la «España vaciada», donde la gente mira con extrañeza y curiosidad a un forastero. Porque donde te lleven las piedras, difícilmente te llevará una guía turística.

Durante muchos años, y muchos kilómetros, estos dos libros han ido sobre el asiento del copiloto en mi Renault Clío.

Este post tiene un poco de «batallitas del abuelo», porque parte del encanto de llegar a un sitio remoto tiene que ver con la preparación del viaje con ayuda de mapas. Antes del advenimiento de internet y el GPS, seleccionaba sitios con «el Mirete» (Introducción a los Minerales de España, de Emilio Galán y Salvador Mirete) ya mencionado en alguna otra entrada. Después, con un buen mapa de carreteras localizaba las poblaciones y trazaba la ruta. Una vez llegado el momento podía tener suerte o no, pero al cabo de los años mi vitrina ha reunido muchos nombres de lugares remotos: Palazuelo de las Cuevas (variscita), Puebla de Lillo (pirita), Ojén (cromita), La Fregeneda (casiterita), Áliva (blenda), San Pedro de Rozados (cuarzo), Almuradiel (estibina), Cervera del Río Alhama (cuarzo)…

Mi primera vez en Cantabria

Antes de tener coche aprovechaba cualquier oportunidad que me acercara a los minerales. El primer viaje que hice con mis amigos de Biología (ver Montemáticas) consistió en una semana en Cantabria, con sede en Cabezón de la Sal. Dos objetivos me había marcado: blenda acaramelada en Picos de Europa y minas de Reocín. El primero no era posible por estar todo cubierto de nieve, así que uno de los días dejé a mis compañeros y me fui en autobús a Reocín, previo paso por Torrelavega. La mina estaba en plena explotación, así que llegué hasta la recepción de las oficinas para pedir permiso.

Espectacular pieza de calcita, cubriendo una masa de sulfuros, Reocín (Cantabria).

Me presenté como estudiante de la Universidad de Murcia que debía recoger unas muestras con interés científico, omitiendo el detalle irrelevante de que, realmente, lo que estudiaba eran Matemáticas. Como no podían darme permiso para acceder a las explotaciones, me sacaron unas cuantas piezas que tenían por allí, algunas con calidad de museo. Una de las que me traje era una marcasita espectacular que perdí por la alteración del sulfuro tras unos años de infructuosos intentos por detener la reacción. La pieza más grande que todavía conservo consiste en una masa de sulfuro polimetálico (blenda y galena mayormente) de varios kilos cubierta de cristales escalenoédricos de calcita, por todas partes, menos una que está cubierta de dolomita.

La misma pieza de la foto anterior puesta del revés muestra un revestimiento de dolomita, Reocín (Cantabria).

A pesar de todo, yo quería coger minerales directamente de la mina, que era una gran corta a cielo abierto. Me las arreglé para colarme y esquivar la parte por donde circulaban los dumpers. Hacia las 2 de la tarde cesó la actividad, hecho que atribuí a la parada para la comida, con lo que seguí buscando minerales con algo más de tranquilidad. Craso error. Habían parado la actividad para hacer unas voladuras, que afortunadamente fueron en el otro extremo de la corta. Tras el susto inicial, el resto fue un espectáculo impresionante, que mucho tiempo después volví a ver en Puertollano. De la mina obtuve una pieza de pirita botroidal, que al final «murió» de lo mismo que la marcasita tras disfrutarla unos cuantos años en mi pequeña vitrina.

Minglanilla de los aragonitos

La la foto de la portada (de la sobrecubierta) del libro Minerales de España mencionado más arriba es de un aragonito de Minglanilla. Si bien el aragonito, como mineral, fue citado por primera vez en Molina de Aragón (Guadalajara, though) y de ahí su nombre, es en la localidad conquense de Minglanilla donde se encuentran los prismas pseudohexagonales más famosos de la mineralogía. El aragonito se encuentra con tal variación de proporciones, color y agregados que es imposible aburrirse en los barrancos de Minglanilla aunque no se sea aficionado a los minerales.

Cristal de aragonito de Minglanilla mostrando algo de color violáceo en su interior.

La primera vez que fui a Minglanilla comencé buscando en el sitio incorrecto. Tras un rato infructuoso fui a tomar café al pueblo, donde me dieron informaciones más precisas. A pesar de eso, no es fácil moverse por terreno que si no es casi vertical, está cubierto de matorral espeso. Tratando de abrirme paso por un barranco, observo un grupo de perros salvajes que pasan a través de la maleza sin problema. Pensando que yo también podría hacerlo, me decido a seguirlos. El supuesto paso era entre zarzas, y tratando de salvar un obstáculo en el suelo di un pequeño salto y… ¡dolor! Creo que quedé suspendido en el aire, enganchado en cientos de espinas, muchas de ellas en mi piel. La escena hubiera sido propia de Hellraiser de no ser porque pasó a plena luz del día. Después de liberarme y esquivar las zarzas comencé a recoger los primeros aragonitos.

Composición de varios aragonitos en matriz de yeso, Minglanilla (Cuenca).

Un par de anécdotas ocurridas en visitas posteriores. Tras dos noches durmiendo en el Clío, a mi pesar mientras cruzaba la península, la necesidad de higiene me impulsó a ducharme en los barrancos de Minglanilla con una botella de litro y medio de Font Vella. La piel queda muy suave, pero para beber prefiero otras marcas. Siguiendo con el agua, un día de verano, después de haber gastado toda la provisión, caminaba pesadamente hacia el coche con ayuda de un palo y la camiseta a modo de turbante. Entonces vi una extraña aparición que pensé que era un efecto de la insolación: subía por el camino un tractor que arrastraba un remolque lleno de gente hablando y riendo. Al llegar a mi altura me invitaron a subir y así hice, por si no fuera una alucinación. Resultó ser el medio de transporte que el ayuntamiento de Minglanilla puso a disposición de sus vecinos para disfrute de las piscinas de salmuera en el fondo del barranco.

Salamanca taurina

Me encanta la ciudad de Salamanca, por lo que suelo pernoctar allí cuando visito algunos de los lugares de interés mineralógico que se encuentran hacia el oeste, es decir, hacia Portugal. Acostumbrado al paisaje bético, me cuesta asumir que en lugares llanos haya minas: de repente un castillete junto al pueblo o un socavón encharcado en los granitos, que la gente incívica ha convertido en basurero y muladar. Por ejemplo, de Barruecopardo tengo un poco de arsenopirita masiva y un recuerdo de cadáveres de reses con enormes cuernos en distintos grados de descomposición alrededor de las minas. Pero no todo es llano. Cerca de Portugal la orografía se vuelve algo más complicada, y en la red de barrancos que van a parar al Duero sólo se puede sintonizar Antena Dois.

Casiterita mostrando un par de caras de cristal, de Lumbrales (Salamanca)

Muchas de mis incursiones en la provincia de Salamanca han sido infructuosas, o casi. Hablemos de esmeraldas… Siguiendo unas indicaciones cuyo origen no recuerdo, había una cantera donde han aparecido unos berilos con un buen color verde. Dejo el coche y comienzo a caminar por un camino que suponía el correcto para ir a la cantera porque en la gravilla del suelo habían pequeños trozos de berilo. Tuve que pasar un par de cancelas, siempre pendiente del suelo por si aparecía algún trozo mayor. En un momento dado levanto la vista del suelo y me veo rodeado por algunos toros bravos. Los animales me miran con atención y alguno se acerca con curiosidad. Sin hacer movimientos bruscos, comienzo a dar pasos para atrás. Cuando llego a la cancela respiro con alivio y entiendo que el berilo que he recogido en el camino será todo el que me lleve a Murcia.

Fragmento de cristal hexagonal de berilo recogido entre reses bravas en la provincia de Salamanca.

Sangüesa‘s red room

Después de coger piritas en Navajún y explorar un poco otros lugares de La Rioja, mi colega y yo nos encaminamos hacia los Pirineos. Se hacía tarde y las posibilidades de poder dormir en un sitio razonable se iban desvaneciendo. Tras varios intentos fallidos terminamos preguntando en Sangüesa. La primera recomendación que nos dieron sabíamos que no era viable porque ya habíamos pasado por el lugar, un hotel cerrado. La otra información consistía en preguntar en cierto «bar» donde podían tener alojamiento. En efecto, en la azotea del edificio había añadido unas habitaciones de madera para «uso eventual» que estaban libres. “¿Cuál se quedan?” – preguntó el dueño del local. “La que tiene pestillo” – respondí yo tras haber comprobado las puertas. Así es como llegamos a la habitación roja.

Simpática foto tomada por mi colega a la llegada a nuestra habitación en Sangüesa (Navarra).

Después de volver con el equipaje necesario del coche, busqué en una pila de revistas del bar un poco de lectura para antes de dormir. No fue fácil. Casi todas eran del tipo que no necesita texto. Mi colega se trajo el saco del dormir. Yo no lo hice y terminó siendo un error. Al poco de cubrirme con la colcha, su olor rancio se hizo insoportable. En un arrebato tiré de ella, la hice un ovillo y la arrojé al otro lado de la habitación. Dormí mucho mejor sin ella. A la mañana siguiente fui consciente de un problema: la habitación no tenía baño y para ello había que bajar una planta, pero en ningún sitio había toallas. Desde la ventana, veo unas toallas colgadas en el tendedero de la terraza, por lo que supuse que estaban limpias. Salí por la ventana, cogí una de ellas y me fui al baño. Tras la ducha, repetí la operación para volver a colgar la toalla en su sitio, como si nunca hubiera pasado nada…

Xàtiva, Keuper y cruising

Cada vez que pasaba con el coche por la cuesta en la autovía A-7 cerca de Xàtiva, yendo a, o volviendo de, Valencia, el corte en materiales del Keuper me daba muy «buenas vibraciones». Un día de verano que tenía algo más de tiempo, cambié la autovía por un tramo obsoleto de la antigua carretera nacional. En un una recta desde la que podría acceder a los terrenos, los pinos proyectaban una sombra estupenda sobre el arcén. Aparqué allí, pero algo extrañado porque había más coches en la misma situación. No creo que toda esta gente esté buscando jacintos de Compostela – me dije. Mientras cerraba el coche se acerca un señor con la camisa abierta y un llamativo colgante de cristal de Murano en el pecho 😕

Agregado masivo de jacintos de Compostela, Chella (Valencia).

Me cuenta que está allí esperando a unos amigos para ir a una fiesta a un chalet, que yo también estoy invitado si me apetece, que hay una piscina y que lo pasaremos bien… Declino amablemente la invitación diciéndole que sólo estaré un rato allí y no puedo demorar mucho mi regreso. Empiezo a caminar por allí y observo que me sigue otra persona. Sin tratar de sentirme aludido, comienzo a subir por una ladera y cuando creo que he subido lo suficiente miro hacia atrás y veo al que me seguía mirándome con pena desde abajo. Pensé en ese momento «donde te lleven las piedras…». Ahora en lugar de parar allí, voy a los barrancos de Chella, a muy poca distancia de Xàtiva. Muy recomendable también por allí para visitar la Albufera de Anna.

San Juan de Plan

Acabo con algo más reciente, de junio de este año. Llevaba mucho tiempo queriendo visitar la famosa mina de cobalto de los Pirineos, en el Valle de Gistaín. Así que aproveché la oportunidad que me daba regresar de un congreso en Lille al que había ido en coche. Como había bastantes horas de luz, tras dejar el equipaje en la habitación del hostal, comencé la búsqueda de la mina. Las indicaciones que me habían dado en el hostal se contradecía con el track de una excursión por las minas disponible en internet. Sin embargo, ninguna de las dos opciones me conducía a la mina. Al final, después de muchas vueltas me encontré con un personaje local, cuyo aspecto evidenciaba que se había criado en aquellos bosques y prados. Gracias a él accedí a la zona de las minas.

Una de las bocaminas, casi oculta por la maleza en San Juan de Plan (Huesca).

Una dura subida por un sendero casi desaparecido mientras me comían las moscas y tábanos. Entre la espesura del bosque se podían reconocer las ruinas de las casas de los mineros y varias galerías colapsadas. Frente a las bocaminas había montones de piedras oxidadas que interpreté como restos de acopios de los mineros. Partí muchas de ellas sin encontrar evidencias de metal, pero la densidad me desconcertaba. Tras examinar unas cuantas fracturas con la lupa, supuse que el mineral iba diseminado en el carbonato, y que el aspecto oxidado se debía a la descomposición de una parte de pirita. Recogí un puñado de esas piedras para examinarlas tranquilamente en casa y al día siguiente seguí con mi regreso a Murcia.

Acopio de ¿mineral? en San Juan de Plan (Huesca).

Según información consultada después, el estrato mineralizado consiste básicamente en ankerita (carbonato de calcio y hierro), que es el principal motivo de la alta densidad y lo que provoca el color oxidado en la roca al cabo del tiempo. En cuanto al mineral de cobalto (cobaltita) que salió de esta mina, según dicen, fue considerado en su época el mejor de Europa. Así que seguramente casi todo lo que recogí en San Juan de Plan es morralla, y tendré que volver por allí a mirar un poco mejor. No me importa mucho, es un pueblecito encantador de casas de piedra y poco turismo, que no hubiera conocido si no fuera por la búsqueda de minerales: las piedras me llevaron hasta allí.

Epílogo

Este verano tengo muchos planes para buscar minerales. No es por el hecho de aumentar la colección, que ya no tengo sitio donde meterla, sino por el puro placer de la búsqueda: trepo laderas, cruzo barrancos, me meto en agujeros, sigo las pistas que me da el terreno, hablo con los lugareños… Y, sobre todo, me mantiene en forma, a falta de una actividad física reglada. Para mí no hay nada mejor para la salud del cuerpo y del alma que dejarme arrastrar, de vez en cuando, a donde me lleven las piedras.

Cuarzo

Jacinto de Compostela, de típico color rojo y pequeños «retoños» en sus caras laterales. El cuarzo rojo es el primer mineral que me fascinó en la infancia. Este ejemplar de 25 mm procede de Jumilla.

Se dice que el cuarzo es el mineral más abundante en la corteza terrestre, pero encontrarlo bellamente cristalizado es bastante más difícil. Depende, por supuesto, de donde se busque. Hay terrenos con más predisposición a la formación de buenos cristales de cuarzo, pero en otros es una rareza. Las diferentes circunstancias en las que puede cristalizar la sílice (óxido de silicio) condicionan el aspecto de los cristales de cuarzo, que pueden llegar a presentar grandes diferencias entre sí, a pesar de ser el mismo mineral.

Cristal de cuarzo terminado en pirámide triangular, Rodalquilar (Almería).

En la forma básica del cuarzo (sistema trigonal), la punta del cristal está formada por una pirámide triangular (puede haber vestigios de otras tres caras). Gracias a una macla de interpenetración de dos cristales con el mismo eje y ligeramente rotados (macla tipo Delfinado) o simétricos (macla tipo Brasil), el cristal de cuarzo adquiere un su aspecto más habitual y estéticamente equilibrado: prisma (o pseudo-prisma) hexagonal terminado en sendas pirámides hexagonales (biterminado). El diferente desarrollo de unas caras respecto a otras, así como la manera en la que se agrupan los cristales, constituye lo que se llama el hábito. Estas nociones serán útiles en las siguientes secciones donde haremos un viaje por el cuarzo.

Jacinto de Compostela

El cuarzo fue mi primer mineral. Empecé buscando cuarzos tirado en el suelo durante los recreos en patio del colegio, en 1º de EGB en Archena: diminutos cristales biterminados, rojos y rosados, salían de entre el chinarro. Después aprendí que, aunque estos cuarzos pueden encontrarse en Neógeno y Cuaternario del Valle de Ricote, realmente proceden de los terrenos del Keuper. Pero no están repartidos por igual. Se puede recorrer suelos de Keuper durante bastante tiempo sin encontrar cuarzo de manera significativa. Así que cuando aparece en un determinado lugar no sólo se regresa de manera estacional para dejar obrar a la erosión mientras, sino que se trata de reconocer las características a grandes rasgos que lo diferencian del los restantes afloramientos estériles de Keuper.

Jacinto de compostela de 32 mm procedente de Buñol (Valencia).

El cuarzo del Keuper presenta variaciones en color y hábito (véase mi artículo Los Minerales del Valle de Ricote). Sólo los de color rojo sangre (debido al óxido de hierro) deben ser llamados jacintos de Compostela, nombre que sigue induciendo a error sobre la procedencia de los ejemplares (London Natural History Museum, sin ir más lejos). El tamaño es un handicap: superar los 3 cm de vértice a vértice en un cristal biterminado del Keuper es motivo de celebración. Los he visto mucho mayores, pero no los he encontrado yo, para mi desdicha. Ciertos afloramientos de Villanueva del Río Segura, Ricote, Jumilla y Cehegín me pueden proporcionar una buena mañana de búsqueda, pero si tengo tiempo cuento también con Chella, Domeño y Buñol (Valencia) o Minglanilla (Cuenca) entre mis lugares favoritos.

Cuarzos del Keuper de diferentes lugares de Murcia. El mayor de ellos mide 2 cm.

En cuanto al hábito cristalino, además de las variaciones en el desarrollo de las caras (principalmente), también hay agregados regulares de cristales. Son notables las disposiciones de cristalitos siguiendo una superficie, tipo esfera o similar. Los agregados de este tipo de Chella eran famosos por su tamaño y calibre de cristal. En Jumilla se pueden encontrar algo más pequeños pero muy regulares. Con uno de ellos mandé hacer una joya para mi madre.

Agregado esferoidal de jacintos de Compostela procedente de Jumilla, que hice engarzar para regalo a mi madre.

A pesar de la posibilidad de cristales de excepcional belleza, el cuarzo del Keuper, con los jacintos de Compostela en particular, tiene sus limitaciones. Si se quiere cuarzo de mayor tamaño, tanto de cristales como de pieza, hay que ir a los filones.

Minas de La Unión

El distrito minero de La Unión ha proporcionado gran cantidad de cuarzo con ciertas variaciones de hábito, color y presentación. Particularmente, la llamada popularmente como mina de Los Pajaritos. En sus alrededores, las escombreras permitían recoger buenos ejemplares sin necesidad de tener que bajar al subsuelo. A colación, uno de esos despropósitos en los que se malgasta el dinero público: a alguien se le ocurrió que había que acometer la «restauración del paisaje» y que lo mejor era arrojar mantillo vegetal sobre las escombreras. El tema de qué significa restaurar un paisaje es complejo y le dedicaré tiempo en otro momento. Sólo una reflexión: vamos muy mal que si los que deciden sobre paisajes y restauración son los mismos que que creen que las medianas y glorietas con césped artificial están más bonitas.

Placa de cuarzo de suave tono amatista. Las impurezas superficiales de óxido de hierro como las que lleva suelen ser eliminadas con limpieza química por los tratantes de minerales. Yo he querido mantener el aspecto original de la piedra: agua, cepillo suave y palillo de madera, como mucho.

El mantillo arrojado sobre la escombrera duró poco porque había mucho interés por parte de los aficionados de seguir recogiendo cuarzos en el único sitio de Murcia que está bendecido a la vez por la abundancia y la calidad de este mineral, supuestamente el más repartido sobre la tierra. Allí se recogían drusas, casi siempre desprovistas de la roca encajante. Algunas piezas presentan un tono leve amatista, otras aparecen recubiertas de calcedonia o una capa de recristalización. También ocurre que muchas muestras tienen las caras mates o cubiertas de una capa de suciedad resistente a los ácidos, pero se pueden trabajar para que resulten algo más atractivas a la vista.

Detalle de una drusa de cuarzo de La Unión. Las puntas tienen una base de alrededor de 3 cm. Afea su aspecto una deposición posterior de sílice menos transparente que la del interior.

La mina de Los Pajaritos (cuyo nombre oficial, por cierto, es mina Catón) y sus alrededores han producido piezas excepcionales: placas de casi medio metro con puntas de más 3 cm de diámetro medio. De esa remesa gloriosa tengo una pequeña muestra (la foto arriba).

Cristal biterminado de 35 mm con «retoño» lateral, de las cercanías de la venta del Descargador. Se forman adheridos a una masa de óxidos de hierro y manganeso.

Además de las drusas descritas, el cuarzo aparece en otras versiones. En el gossan frente a la venta El Descargador aparece de una manera menos densa que favorece el desarrollo de cristales algo más independientes. En algunas ocasiones pueden aparecer biterminados y casi flotantes. Si hay que poner una pega, es que de la mina sale uno pringado de negro de manganeso y la ropa queda prácticamente para tirarla a la basura.

Cuarzo prasio, agregado de cristales biterminados.

Finalmente, el cuarzo contaminado por greenalita (un silicato verde de hierro) adopta un tono verdoso (cuarzo prasio, el color verde es uno de los más raros para el cuarzo). Se pueden encontrar piezas visiblemente cristalizadas (en ocasiones el contaminante que colorea el cuarzo dificulta el buen desarrollo de los cristales).

Hondón de los Frailes

El cuarzo de La Unión no agota todas las posibilidades filonianas para este mineral. Los procesos volcánicos, aunque sean de eras remotas, pueden también producir cuarzos. En las ofitas (vulcanismo mesozoico) de la Región de Murcia se pueden encontrar alguna muestra, pero muy cerca del límite regional en Hondón de los Frailes (o mejor dicho, Albatera, ambos en la provincia de Alicante) hay una cantera de ofita que ha dado piezas muy estéticas. Los cristales de cuarzo se disponen sobre un «césped» de verde epidota, en los huecos que dejan los filoncillos de este mineral.

Cuarzo sobre epidota, el cristal mayor tiene 2 cm de longitud expuestos. Llama la atención la aparición «fantasmal» de la punta a la izquierda.

Además de cuarzo y epidota, la paragénesis es muy interesante. Hay además calcopirita, granate almandino, titanita, bisolita, aerinita… incluso he recogido algunas piezas de barita azulada. En el Keuper cercano aparece también la magnesita en grandes cristales prismáticos hexagonales de color café con leche.

Punta de cuarzo sobre epidota, en el borde de una drusa. El reflejo es deliberado, pues de no ser por él sería casi invisible. Delante hay un cristal de calcopirita cubierto de pátina oscura.

Producto de la contaminación por aerinita (un silicato azulado), también se pueden encontrar pequeñas muestras de cuarzo azul. Este cuarzo se ha formado tardíamente, respecto al anterior, porque previamente se requiere la descomposición de la ofita por procesos supergénicos.

Cristalitos de cuarzo azul, sobre ofita de Hondón de los Frailes.

El cuarzo de los granitos

Permitidme otro breve retorno a la niñez. Mi padre, después de nuestra primera etapa en Archena, es destinado a Madrid por cuestiones laborales. Entre 1980 y 1982 vivimos en dos ubicaciones del distrito de Villaverde. Desde la segunda tenía fácil acceso a un descampado donde pasaba buenos ratos mirando al suelo y a al balasto de una vía de tren que se metía en el polígono industrial. Allí, en el sedimento cuaternario, encontré la punta de cuarzo rodada que muestro en la foto. Recuerdo también haber recogido un cuarzo más pequeño, pero de mejor calidad en unas obras cercanas a la escuela a la que iba, pero hace 40 años que anda extraviado. Lo que yo no sabía entonces es que aquellos cuarzos procedían de los terrenos graníticos (y metamórficos) que integran la Sierra de Madrid.

Punta de cuarzo visiblemente erosionada recogida en Villaverde (Madrid) en 1981.

Los terrenos graníticos permiten la formación de filones y geodas de cuarzo a mayor presión y temperatura, pero sobre todo más lentamente, lo que redunda en el buen desarrollo de los cristales. Hay muchas localidades clásicas en las que no he tenido suerte, como La Cabrera (Madrid). Aquí dejo una muestra de lo que poco que tengo en mi colección sobre cuarzo con procedencia granítica.

Cristal (punta) de cuarzo separado de una drusa «flotante» (tiene recristalización por la base), recogido en Cerro Muriano (Córdoba). En la superficie de separación se aprecia con claridad las líneas de crecimiento.

Cerro Muriano (Córdoba) ha producido ejemplares espectaculares que hay que mover con grúa o entre varias personas. Yo mismo he sentido en mis carnes la impotencia de no poder separar un ejemplar con cristales como mi puño por carecer de las herramientas adecuadas. Así que he tenido que conformarme con alguna pieza suelta como la de la foto, recogida en las inmediaciones de las antiguas minas y no de la cantera, todavía en explotación. Aparecen también puntas casi flotantes, con la base recristalizada y contacto mínimo con el resto de la drusa.

Agregado de cristales de cuarzo transparente, de una escombrera de la mina de Sn-W de San Pedro de Rozados (Salamanca). Los líquenes por abajo los he dejado a posta como parte de la historia del ejemplar.

En algunas ocasiones que he visitado antiguas minas en la provincia de Salamanca he visto tirados por el suelo cristales de cuarzo blanquecino de varios centímetros, en general rotos y desgastados. Pero en una escombrera de la mina de San Pedro de Rozados me llevé la grata sorpresa de recoger una pieza relativamente grande con varias puntas transparentes. El ejemplar adolecía de «maltrato minero» y de haber pasado tiempo a la intemperie, pero aún así diría que es una pieza espectacular (juzgue el lector por la foto).

Puntas de cuarzo recogidas cerca de Andújar (Jaén).

Acabo la sección con un recuerdo extraño. Tratando de acceder a ciertos rincones de la Sierra de Andújar, lo que es bastante difícil por estar todas las fincas valladas. En algún lugar de la carretera que sube al Santuario de la Virgen de la Cabeza, pude acceder a unas arenas de meteorización de granitos donde recogí varias puntas de cuarzo con aspecto más alpino que de otra cosa. También había allí un pequeño bifaz sobre lasca de cuarcita.

El cuarzo alpino de Almuñécar

En el imaginario del buscador de cuarzo está siempre presente el cuarzo de tipo alpino. Se trata de cristales de prisma notablemente desarrollado, a veces en detrimento de la punta, de gran brillo y transparencia que se han formado en terrenos metamórficos como producto de potentes movimientos orogénicos. Aparecen en filones, formando drusas o geodas. Sólo he tenido una ocasión de buscar el cuarzo alpino propiamente dicho, véase mi post Weekend en los Alpes. No obstante, con la misma génesis se presenta en la Cordillera Bética (Sierra Nevada, Filabres…).

Punta de 6 cm de longitud y 4 cm de anchura. La base está recristalizada.

La Loma del Gato en Almuñécar (Granada). Supe de este lugar gracias a la información que circula por internet, pero no daban indicaciones precisas sobre dónde están los cuarzos. Paseando por allí, si es que se puede llamar así a moverse por ese lugar tan agreste, se puede ver abundante cuarzo masivo blanco en cuyos huecos hay cristales trasparentes, pero mucho más pequeños que lo que esperaba. La información era correcta, no obstante y se pueden encontrar cristales de varios centímetros en torrenteras y márgenes de caminos. Sin embargo, esos cristales vienen de geodas en los esquistos, no en el cuarzo masivo.

Cristales de cuarzo en su matriz. Lo normal es que estén separados de ella.

Cuando una geoda aflora en el suelo lo primero que ocurre es que se llena de tierra. El «truco» es descubrir estas geodas, delatadas por algunos cristales, y vaciarlas cuidadosamente en busca de más. Los cristales de cuarzo están sueltos porque el sustrato esquistoso no los sujeta firmemente. Yo he tenido la suerte de vaciar dos de estas geodas, una de ellas de más de un palmo de profundidad que me ha proporcionado algunas piezas de buen tamaño. La operación la realicé con mis propias manos para no desportillar las piezas, por lo que me llevé algunos cortes en los dedos, pero mereció la pena.

Joya elaborada con una punta de cuarzo de Almuñécar recogida por mí mismo y que Tere luce en su cuello de vez en cuando.

De entre los cristales sacados de esas geodas escogí uno para encargar un colgante. No para mí, sino para Tere. Las particularidades de los cristales de Almuñécar, entre otros cuarzos, incluso los alpinos, hacen esta pieza una joya más exclusiva que si la hubiera comprado en Tiffany’s.

Cervera del Río Alhama

Un día me entero gracias Rafa Lozano que en La Rioja aparecen unos cuarzos completamente hialinos, a veces biterminados, de varios centímetros y brillo adamantino. Entre los aficionados y comerciantes este tipo de cuarzo se llama Herkimer por la localidad tipo en el estado de Nueva York (USA). La sorpresa mayor es cuando además me dice que se han formado en un Cretácico lacustre, junto a restos de dinosaurio y madera petrificada ¿En serio? Así que abandonamos momentáneamente los filones para irnos a las rocas sedimentarias.

Cristal completo de 6 cm. Las caras tienen un desarrollo desigual.

A partir de ese momento comencé a incluir un preceptivo paseo por Cervera del Río Alhama cada vez que anduviera cerca de La Rioja. No es fácil ver estos cuarzos porque son tan transparentes que no sabes que tienes uno delante hasta que una de las caras provoca un destello. A veces, se puede ver un brillo desde decenas de metros, pero luego resulta ser de una muestra menos que centimétrica… pero de vez en cuando aparecen una pieza cuyo tamaño y calidad compensa echar la mañana (o tarde) en ese paraje desolador.

Cuarzo perfectamente hialino, sin inclusiones y limitado por caras de desigual desarrollo.

La pieza de la foto justo arriba de este párrafo estaba semienterrada bajo un tomillo (o similar). Lo que mis ojos interpretaban era un agujero en el suelo como el de un bicho (araña, por ejemplo), pero cuando me movía levemente había una cierta distorsión óptica. Cuando acerco el dedo al agujero resulta que toco algo sólido, et voilà ! Otro cuarzo.

Prisma biterminado de 25 mm.

Además de tamaño o pureza, puede intentar buscarse la perfección cristalográfica, representada por el ejemplar de la foto de arriba. Otro objetivo, puede ser tratar de obtener los cuarzos hialinos en matriz. En este sentido no he encontrado nada que me gustara. Sin embargo, los cuarzos lechosos, que también los hay, en general más grandes sí que se pueden encontrar incrustados en filoncillos de calcita.

Cristal biterminado de cuarzo lechoso. Tengo otra muestra, menos agrietada y de similar tamaño en matriz, pero no se luce mucho.

Las «piñas» de Campos del Río

En terrenos ígneos, metamórficos o sedimentarios, parecía, en cualquier caso, que la formación de buenos cristales de cuarzo requiere condiciones de presión (diagénesis, por lo menos, para las rocas sedimentarias) y tiempo… Pues bien, eso tampoco es cierto. En terrenos del Neógeno con menos de 10 ma y de los que el mar no ha hecho otras cosa más que retirarse lentamente, también pueden desarrollarse cristales de cuarzo por encima de 1 cm. Insisto, sin presión ni más temperatura que la de los tórridos veranos miocenos. La prueba: en terrenos del Messiniense de Campos del Río (Murcia) aparecen unos agregados radiales tipo «piña» de cristales de cuarzo blanquecino.

Piña de cuarzo messiniense de 4 cm de diámetro.

Se encuentran en la marga, junto con madera fosilizada (en sílice o, parcialmente, en carbón) y calcedonia, la cual constituye la base de estas piezas. Como mineral formado en ambiente con abundante materia orgánica manifiesta una cierta fluorescencia. La mayor pieza que tengo del yacimiento no tiene forma de piña sino de masa retorcida que podría pasar por un trozo de geoda.

Pieza de cuarzo messiniense de 8 cm de longitud.

«Hielo» de Carrascoy

Después de la etapa en Madrid, mi padre entró en una especie de prejubilación y la casa de veraneo de El Cañarico (Alhama de Murcia) sufrió ciertas reformas para convertirse en vivienda habitual durante 5 años, y esporádica unos cuantos más tras iniciar nuestra segunda etapa en Archena. La cima de la Sierra de Carrascoy, señalada por las antenas, se ubica aproximadamente frente al Cañarico. Desde mi casa, cada mañana contemplaba la umbría de Carrascoy, muchas veces con una neblina que desaparecía en cuanto calentaba algo el sol. En muy raras ocasiones he visto esa misma ladera completamente cubierta de nieve… pero el «hielo» del que voy a hablar ahora no tiene nada que ver con el frío.

Cristal de 6 cm entre vértices, con bastantes caras desarrolladas, además de un «retoño» visible a la izquierda, y otro en segundo plano a la derecha.

Hace muchos años visitamos a una pariente lejana de mi madre en Los Almagros (Fuente Álamo). La señora me habló de unas minas de hierro en la solana Carrascoy y mostré tanto interés en el asunto que nos acercamos esa misma tarde. Mi primera impresión fue la de un lugar infestado de moscas, por lo que tardé en volver. Resulta que la masa de óxido de hierro (principalmente hematites) está cortada por filones de cuarzo que han dado lugar a algunas drusas cristalizadas. Una deposición posterior de calcita y brecha ferruginosa ha dejado estas drusas parcialmente ocultas, por lo que el cuarzo resulta menos obvio.

Cristal parcialmente desarrollado que ilustra perfectamente el nombre «hielo de Carrascoy».

Además de drusas, aparecen algunos cristales bastante independientes. Estos cristales superan los varios centímetros entre puntas, cuando las hay (tengo uno que llega a 8 cm), pero tienen muchos defectos de formación. Cuando el cuarzo es blanco suele estar agrietado y muestra tendencia a tener caras curvas y aristas poco definidas. La versión más transparente ofrece una mejor cristalización en general, pero aún así las caras tienen un aspecto disuelto y empañado, que junto con las grietas internas, hacen que estos cuarzos parezcan «cubitos de hielo» irregulares.

Drusa de cristales sobre óxido de hierro con calcita (parte superior a la derecha).

A pesar de las mencionadas irregularidades, la presencia de casi todas las caras en mayor o menor desarrollo, la peculiar trasparencia y el tamaño, hacen de estos cristales un aporte muy interesante a la diversidad del cuarzo en la Región de Murcia. Pero para mí son algo más: un tesoro que la sierra de Carrascoy me ha estado ocultando hasta que yo estuviera preparado para apreciarlo.

Conclusión

Hablar de varios tipos de cuarzo ha sido la excusa. He querido hacer un relato a modo de El Alquimista de Paulo Coelho (aunque la misma moraleja, pero con menos desarrollo, la recoge Borges en su Historia universal de la infamia atribuyéndola a Las 1001 Noches). Un viaje iniciático que comienzo con la búsqueda de cuarzo en terrenos sedimentarios mientras sueño con filones y la riqueza del granito. Tras visitar los terrenos graníticos y metamórficos, resulta que el cuarzo más puro y adamantino no está allí, sino en el Cretácico de La Rioja. Y cuando más convencido estoy de que no hay buenos cuarzos cerca de mi casa, resulta que la montaña de Carrascoy, cuya vista imponente he disfrutado desde que tengo memoria, me desvela su peculiar «hielo»: el tesoro estaba escondido en casa.

Otro cristal de cuarzo de Carrascoy… se parecería más al hielo con luz transmitida.

Yo sólo soy un buscador de cuarzo que de vez en cuando recoge otras piedras. El cuarzo fue mi primer mineral, y en más de una ocasión he pensado que podría ser también el último. No es broma. Los peores accidentes, afortunadamente sin consecuencias, que he tenido en el desarrollo de esta afición me han ocurrido tratando de recolectar cuarzo. Por eso no deja de ser irónico que a veces encuentre buen cuarzo donde no lo espero y no lo busco. Eso me lleva a otro recuerdo de juventud, el último por hoy: la foto con la que cierro este post es cuarzo recogido en El Cañarico. Se trata de una cuarcita con una drusa de cuarzo que ha sobrevivido a la erosión que la depositó en los terrenos cuaternarios, no muy lejos de mi casa.

Drusa de cuarzo desarrollada en un filoncillo en cuarcita alpujárride procedente de Carrascoy, El Cañarico – Alhama de Murcia.

Puede que el cuarzo sea el mineral más abundante, pero también hay que saber verlo… y esto último me ha llevado, sin exagerar, 40 años.

¡Felices vacaciones de verano!

Minerales del Valle de Ricote

En julio de 2020 publiqué un artículo titulado Los minerales del Valle de Ricote (Boletín de la Asociación Cultural Paleontológica Murciana nº 9, de ahora en adelante lo citaré como MVR). Cuando lo hice sabía que la lista de minerales que allí incluí no estaba completa por distintos motivos: no disponer de ejemplares de minerales citados por otros autores, no poder confirmar un determinado mineral por falta de pruebas, ser las muestras de escasa entidad… Como algunos de esos inconvenientes se van resolviendo con el tiempo, presentaré aquí una lista más completa y susceptible de ser puesta al día o corregida, al contrario que con un artículo impreso en papel.

Este post se irá actualizando a medida que aparezcan (o se identifiquen) nuevos minerales y mejoren los ejemplares representados. Por falta de tiempo y ocasión de salir al campo, me veo obligado a publicarlo con fotos provisionales de algunos minerales o, incluso, ausencia de algunas de ellas.

El Valle de Ricote

Se entiende por Valle de Ricote (nótese la deliberada ausencia del link a Wikipedia) la comarca alrededor del río Segura entre la poblaciones de Cieza y Archena, y que queda comprendida entre los términos municipales de Abarán, Blanca, Ricote, Ulea, Ojós, Villanueva del Río Segura y Archena. El municipio de Cieza no suele incluirse por cuestiones históricas, así como por estar la mayor parte de su territorio fuera de la unidad paisajística que comienza aguas abajo. Esto sería igualmente aplicable al territorio de Abarán en su parte más distante hacia la Sierra de la Pila, o al Campo de Ricote cuando empieza a confundirse con El Cagitán, pero mejor no comenzar una discusión bizantina ahora… Remito al lector a mi artículo MVR para generalidades geográficas y geológicas sobre el Valle de Ricote.

Imagen típica del Valle de Ricote, huerta verde y montes abigarrados… el pueblo al fondo es Ulea.

¿Qué interés puede tener conocer los minerales de una comarca como el Valle de Ricote? Los minerales son un elemento más del medio natural, en ocasiones relacionado con la historia del lugar y susceptible de ser usado como recurso didáctico. Tradicionalmente las guías de la Naturaleza comarcarles hacen hincapié en la orografía, los cursos de agua, las especies vegetales y animales… Eventualmente, también proporcionan información geológica en relación con lo anterior, pero no suelen prestar mucha atención a los minerales. Además ocurre con frecuencia que los minerales se asocian con lugares muy específicos y casi siempre remotos. Así era cuando se practicaba la minería en España (ahora es una actividad marginal), pero también pasa en la actualidad debido a la percepción errónea de la Mineralogía que transmiten los comercios y ferias de minerales.

En lo que respecta específicamente al Valle de Ricote, desde hace relativamente poco estoy involucrado con la Asociación Cultural «La Carraila» para contribuir al estudio, conservación y divulgación de esta comarca murciana. Este post no pretende ser un artículo al mismo nivel que los que ellos llevan publicando desde hace años sobre otros aspectos del Valle de Ricote, pero confío en que será el germen de trabajos más ambiciosos que abordarán, entre otras cosas, la minería moderna y ancestral en el Valle, la abundancia en estroncio de estas tierras o las peculiaridades mineralógicas de ciertos yacimientos.

Lista de minerales

No tengo intención de explicar exhaustivamente cada mineral que menciono. Remitiré al lector a mi artículo MVR para aquellos que fueron tratados allí o a otra fuente caso que sepa del mineral en cuestión por la literatura. La principal referencia alternativa (y de momento, única) es «Minerales de la Región de Murcia» de Mariano Muelas Espinosa, Pedro Pérez Nieto y Jordi Gil García-Miguel (1996, publicado por la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y Conservación del Paisaje Minero de La Unión). A los agradecimientos recogidos en mi artículo de 2020 tengo que añadir uno nuevo para Fran García por la información que me ha proporcionado sobre algunos hallazgos.

Presentaremos la lista de minerales de acuerdo con la clasificación de Strunz, en su versión de 1982, que tiene la ventaja de no dejar ninguna categoría vacía. En cada una de esas categorías indicamos entre paréntesis las combinaciones químicas que, de momento, no proceden. La lista contiene 32 entradas, más de 60 fotos y dejo para el final algunas especulaciones sobre minerales aún no encontrados. Cada entrada (o mineral, grosso modo) comienza con la fórmula química y sistema cristalino, y será acompañado de fotos (siempre que disponga de ellas). He querido priorizar las fotos con mi mano como medida de escala, más humana que una regla pero menos científica.

Elementos

Azufre

Srómbico

Azufre en capas intercalado con yeso y otros materiales. La muestra procede de Calasparra, pero ilustra el aspecto típico del azufre en muchos yacimientos messinienses (no siempre son bellos cristales ni de vivo color amarillo).

El azufre se explotó en El Boquerón (Abarán) asociado a yesos messinienses. No queda actualmente nada de aquellas minas, sepultadas por un movimiento de tierras destinado a su transformación en cultivos. Ver «Minerales de la Región de Murcia».

Se citan varios yacimientos en los municipios del Valle de Ricote que no he podido visitar. Asimismo, se dice que en el manantial del Balneario de Archena se deposita azufre pulverulento. Hace años entré con permiso a investigar el asunto y tomar muestras de la toba dejada por las aguas termales para comprobar su contenido en azufre.

Carbón

Camorfo

Carbón cuarteado con yeso rellenando las diaclasas. Encuadre 5 cm de anchura.

El carbón no es un mineral realmente, pero debía estar en esta lista por ser carbono en alto grado de pureza. Los minerales de carbono «oficiales» son el grafito y el diamante. El carbón es una roca de origen orgánico rica en carbono, que está presente en forma de moléculas «gigantes» con enlaces aromáticos.

Pequeña bolsada de carbón pulverulento en Keuper (Ulea).

La muestra de la primera foto proviene de un estrato intercalado en dolomías triásicas que fue expuesto por una cantera. La segunda quedó al descubierto por el talud de un camino. Lo más interesante de este tipo de hallazgos es la información que pueden proporcionar sobre las etapas de la formación de los estratos que lo contienen.

Sulfuros (y sulfosales)

Pirita

FeS2cúbico

Macla tipo «cruz de hierro» de dos piritoedros en matriz del Keuper (Archena). Cristal de 5 mm. La misma pieza contiene otros dos cristales más de pirita.

La pirita ha sido extensamente tratada en MVR p. 79. Insistimos que es un mineral que puede aparecer en muchos tipos de terrenos, por lo que el aspecto puede diferir aparentemente. Desde un punto de vista cristalográfico, son muy interesantes las piritas en materiales del Keuper, ya que ofrecen cubos, octaedros, piritoedros y sus combinaciones. Las encontramos normalmente con pátinas o limonitizadas.

Nódulo de pirita formado por un agregado de cristales cúbicos (Ricote).

Sin duda los más espectaculares son los nódulos del Cretácico de Ricote por su tamaño y brillo. Los nódulos difieren entre si por pequeñas variaciones en el hábito cristalino y el patrón de maclado de los cristales.

Ammonites piritizados del Cretácico (Ricote).

Los nódulos de pirita anteriores se forman alrededor de un fósil, preferentemente un ammonites. No obstante, se pueden encontrar también los ammonites reconocibles en pirita (con pátina o limonitizados). En los de la foto puede observarse un recrecimiento de cristales, que ilustra la formación de un nódulo.

Cubos de pirita en una drusa parcialmente alterados (Ulea). El primer producto de la descomposición de la pirita es el sulfato de hierro pulverulento, que puede observarse claramente en la foto.

También hemos recogido fragmentos de una drusa de cristales cúbicos entre dolomías triásicas. Piritas con hábito cúbico limonitizadas han sido recogidas también en margas miocenas. Hemos visto también pequeños cristales de pirita y calcopirita en las drusas cristalizadas de las ofitas.

Calcopirita

CuFeS2tetragonal

Fragmentos centimétricos de calcopirita proveniente de una vetilla en materiales triásicos. Están cubiertos por una pátina de óxido, pero puede verse el típico color dorado en uno de los trozos.

Hemos tratado la calcopirita en MVR p. 85 en relación con la metalurgia prehistórica. Sin duda, los primitivos pobladores de la comarca sabían aprovechar las escasas cantidades de minerales de cobre que arrojan estos terrenos. La calcopirita aparece en cristales y granos, normalmente pequeños, en yesos del Keuper.

Gran fragmento de calcopirita alterada (Ulea): la fracción de hierro se oxida, mientras que el cobre forma también carbonatos. Este tipo de piezas puede contener algo de calcopirita sin alterar que se manifiesta como brillos metálicos en las fracturas recientes.

También han aparecido filoncillos en materiales carbonatados del Keuper, y masas de mayor tamaño, muy alteradas en general.

«Pepita» de calcopirita procedente de un filoncillo en Keuper (Ulea). El aspecto redondeado es consecuencia de años de erosión a la intemperie. Su alta densidad nos indica que queda una proporción apreciable de calcopirita en estado metálico, es decir, si alterar, bajo la superficie oxidada.

La calcopirita suele ser el origen de la mayor parte de las tinciones por malaquita que esporádicamente se encuentran en algunas rocas.

Calcosina / Digenita

Cu2S monoclínico / Cu9S5trigonal

Vetillas de mineral de cobre con aureola verde, posible digenita (?) en caliza (Sierra de Ricote).

Hemos encontrado indicios de la presencia de sulfuro de cobre exento de hierro en calizas cretácicas de la Sierra de Ricote. La alteración del mineral a malaquita nos impide ser más precisos sobre si se trata (o trataba) de calcosina o digenita, siendo este último más frecuente en ciertos contextos sedimentarios.

Inclusiones de sulfuro de cobre alteradas en yesos messinienses (Ojós).

Es posible que las inclusiones de, lo que debió de ser, sulfuro de cobre detectadas en unos yesos messinienses de Ojós sean también calcosina o digenita, pues carecen de la aureola de óxido de hierro.

Galena

PbScúbico

Fragmento de galena (Ricote).

La galena ha sido tratada extensamente en MVR p. 83, así como su posible uso por los íberos para la obtención de plata por el método de copelación. En efecto, este mineral de plomo suele contener una pequeña proporción de plata que era el objeto de interés en la antigüedad.

La pieza de la primera foto, procedente de uno de los cotos mineros de Ricote, ha sido rascada para que aparezca el típico brillo metálico, ya que la galena se cubre de una capa de alteración oscura tras años de exposición a a la intemperie.

Mineralización de Ricote: lo más claro en la parte de arriba es celestina con manchitas verdes de malaquita; lo gris en posición central es dolomía; finalmente, lo oscuro es galena.

Una peculiaridad de la galena de Ricote es la presencia de celestina (blanca fibrosa) como ganga. La galena puede encontrarse diseminada en la celestina, o bien entre ésta y la dolomía.

Haluros

Halita

NaClcúbico

Piedras cubiertas de sal en las inmediaciones de las antiguas salinas del Carcelín (Ojós).

La halita o sal gema es un mineral común en las rocas evaporíticas, pero su facilidad para disolverse con el agua de lluvia hace que sea difícil observarlo, ver MVR p. 87. No hemos encontrado halita concentrada, pero la hay dispersa en terrenos del Keuper y del Messiniense. Particularmente, de esa última edad son los estratos que suministraban la salmuera a las salinas de la rambla del Carcelín (Ojós). Se puede encontrar la sal recristalizada sobre las piedras junto al cauce de salmuera.

Fluorita

CaF2cúbico

Cubo «flotante» de fluorita verde (Ulea).

La presencia de fluorita en el Valle de Ricote fue tratada en MVR p. 88. La encontramos en Keuper en la proximidad de materiales carbonatados. Advierto a los coleccionistas de «especímenes estandarizados» que los fantásticos cubos de fluorita verde de Ulea salen sin matriz.

Masa de kryptonita, perdón, fluorita (Ulea).
Cristales de fluorita violácea sobre dolomita (Ricote).

También en materiales triásicos, pero en otras facies (dolomía franciscana) la encontramos acompañando a la dolomita en filones en la proximidad de mineralizaciones de galena.

Brecha compuesta de varios minerales iluminada con luz UV: lo azul es fluorita, lo verde yeso (Ulea).

Fluorita y fluorescencia son palabras con el mismo origen no por casualidad. Las fluoritas de Ulea tienen una intensa fluorescencia azul bajo luz UV media.

Óxidos e hidróxidos

Cuarzo

SiO2trigonal

Cuarzo morión (Villanueva del Río Segura).

Hemos tratado el cuarzo en sus distintas manifestaciones en MVR p. 77. Los cristales más apreciados son los del Keuper (jacinto, morión…) a los que localmente se conoce como «farolillos». Además, se puede encontrar cuarzo cristalizado en drusas en ofitas,o acompañando a la calcita en Neógeno. En Villanueva hemos encontrado cuarzos en ofitas (y puede que en la aureola de yesos) con inclusiones de laminillas de hematites.

Cuarzo con inclusiones de hematites en escamas (Villanueva del Río Segura).

El cuarzo es también el elemento fosilizador en las maderas petrificadas. Encontramos este tipo de fósil tanto en Keuper como en Neógeno.

Madera petrificada del Mioceno (Archena). Observe el nudo.
Madera petrificada del Triásico (Ulea). Además de las fibras se puede apreciar el veteado típico de la madera de conífera.

Podemos encontrar calcedonia substituyendo al carbonato en las conchas de moluscos miocenos. Más aún, en Ojós hemos observado caracoles terrestres fosilizados en calcedonia.

Caracoles terrestres folsilizados en calcedonia del Messiniense (Ojós).
Cristal de cuarzo del Keuper mostrando fluorescencia anaranjada. El cristal tiene 23 mm de largo y su color a la luz natural es gris (Ojós).

Algunos de los cuarzos del Keuper pueden mostrar fluorescencia.

Hematites

Fe2O3trigonal

Hematites, masa con cristales de brillo intenso (Ulea). Lo blanco es costra de yeso.

La hematites es un mineral relativamente abundante, ver MVR p. 80. La encontramos en su versión especular en el Keuper de Ulea, donde se practicaron calicatas. Las diferencias aparentes de unas piezas a otras dependen, entre otras cosas, del hábito de los cristalitos que pueden ser planos o adoptar formas próximas a la bipirámide hexagonal.

Escamas de hematites en ofita (Villanueva).

Encontramos hematites en algunos afloramientos ofíticos.

Hematites, de la variedad llamada «terrosa», aunque la pieza es muy compacta (Ulea).

La hematites terrosa aparece en las minas del Cabezo de la Plata. A pesar del nombre, se trata de un mineral muy compacto que llega a mostrar brillos semimetálicos en las fracturas por su gran pureza.

Magnetita

Fe3O4cúbico

Cristal rombodedecaédrico de magnetita (Ulea).

Ver MVR p. 82. para más información más detallada sobre la presencia de este mineral en el Valle de Ricote. Los cristales idiomorfos de magnetita del Keuper son mencionados allí, pero nos ha parecido oportuno incluir mejores fotos.

Cristal de magnetita mostrando uno de los vértices del octaedro (Ulea).

Lo normal es encontrar la magnetita en masas granulares. En la última foto pongo una que recogí en Villanueva que tiene la peculiaridad de llevar pirita y unas manchas verdes de malaquita que delatan un leve contenido en minerales de cobre. La frecuente asociación entre magnetita y calcopirita la he descrito en mi post Paragénesis.

Pieza de magnetita del Keuper con algo de pirita e indicios de cobre (Villanueva).

Hasta ahora, ninguna de las magnetitas que he recogido en el Valle de Ricote puede considerarse piedra imán.

Ilmenita

FeTiO3trigonal

Mineral citado en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información. Mencionemos que la forma más típica de aparición de la ilmenita en la Región de Murcia es en láminas asociada a cuarzo en esquistos cloríticos, roca que no está presente en el Valle de Ricote.

Ópalo

SiO2×nH2Oamorfo

Pieza de ópalo de varios colores mostrando el típico brillo craso (Archena).

Hay autores que no consideran al ópalo un mineral. Hablamos de él en MVR p. 77. Aquí me limitaré a poner una foto un poco mejor en la que he querido captar el particular brillo de este mineral.

Fragmento de silex mioceno englobando foraminíferos (Ojós).

El silex es un material que podríamos situar entre la calcedonia (cuarzo) y el ópalo. No es tan frágil como el ópalo pero contiene algo de agua por lo que la deshidratación superficial provoca cambios de aspecto con el tiempo. El silex puede contener fósiles como el que mostramos en la foto.

Limonita

FeO(OH)×nH2Oamorfo

Lo que fue un cristal cúbico de pirita es ahora limonita (Archena).

Se trata de una combinación de minerales de hierro, donde predomina la goethita, sumamente corriente que ya tratamos en MVR p. 81. A veces, lo más interesante de la limonita es lo que fue antes (pseudomorfismo).

Óxidos de manganeso

Mn4+O2 / Mn³⁺O(OH) / Ba(Mn2+)(Mn4+)8O16(OH)4

Los óxidos e hidróxidos (pirolusita, manganita, psilomelano) de manganeso constituyen una amplia familia de minerales que suelen ser responsables del color negro que a veces tiñe las rocas sedimentarias.

Piedra procedente de un conglomerado cuaternario teñida con óxidos de manganeso (Archena).

Hasta el momento, sólo hemos localizado el óxido indeterminado de manganeso tiñendo rocas en conglomerados de edad cuaternaria de las terrazas fluviales del río Segura.

Carbonatos (y nitratos)

Calcita

CaCO3trigonal

Cristales de calcita (Balneario de Archena). Encuadre 4 cm de anchura.

La calcita es uno de los minerales más abundantes y formador de rocas. Señalemos que por ese motivo aparece en todo tipo de terrenos, incluidas las ofitas. Remitimos al lector a MVR p. 76 para más información sobre este mineral en el Valle de Ricote.

Cristal «cilíndrico» de calcita terminado en pirámide triangular (Ojós).
Enorme cristal idiomorfo tabular, lamentablemente afectado por la erosión (Ulea).

Dolomita

CaMg(CO3)2trigonal

Dolomita espática del Keuper de Ulea.

Ver MVR p. 79 para más información sobre las diferentes formas que puede presentar este mineral en el Valle de Ricote. Destacaremos la versión del mismo conocida como teruelita.

Cristales de dolomita (posible serie hacia la magnesita) en un estrato de Keuper (Ulea).
Cristal de la variedad llamada teruelita (Ulea).
Cristal pseudo-octaédrico de teruelita (Villanueva del Río Segura).

Se encuentra también la dolomita cristalizada en drusas en las dolomías de la Sierra de Ricote y en algunos afloramientos de ofitas.

Dolomía bandeada «franciscana» típicamente Alpujárride, con una botella de cerveza Franziskaner como jalón. en la Sierra de Ricote. Se acompaña de fluorita y galena.

En particular, se han identificado afloramientos de dolomía «franciscana», roca típica del complejo Alpujárride, que hacen replantearse los límites de los complejos béticos en la Región de Murcia.

Magnesita

MgCO3trigonal

Cristales hexagonales de magnesita (Ricote).

Ver MVR p. 86 para más información sobre la presencia de este mineral en el Valle de Ricote. Sólo la hemos encontrado en forma de prismas hexagonales aplastados en terrenos del Keuper, pero sospechamos que puede haber magnesita con hábito diferente, que sólo se podrá determinar mediante el análisis de las muestras .

Aragonito

CaCO3rómbico

Cristales prismáticos pseudohexagonales de aragonito (Ulea). Encuadre 3 cm de anchura.

El aragonito fue el gran ausente en nuestro artículo de 2020. Sin duda, había recogido algunas muestras, pero en una forma no típica y por lo tanto difícil de identificar. Un yacimiento en Ulea produce muestras con cristales prismáticos que no dejan lugar a dudas. Las piezas con cristales aciculares recuerdan los célebres aragonitos de Pantoja (Toledo) mientras que en los cristales algo más gruesos se puede reconocer el patrón de maclado pseudohexagonal de los aragonitos de Minglanilla y Molina de Aragón.

Masa de cristales aciculares entrecruzados de aragonito (Ulea).

La última foto muestra una versión alternativa del aragonito del Keuper.

Aragonito en forma de agregado curvo de cristales fibrosos.

Malaquita / Azurita

Cu2CO3(OH)2 / Cu3(CO3)2(OH)2 monoclínico

Formaciones en abanico de cristales aciculares de malaquita (Ulea). Encuadre 2 cm.

En nuestro artículo MVR p. 85 tratamos los minerales de cobre conjuntamente, ya que los carbonatos aparecen como alteración de los sulfuros (in situ) y todo ellos fueron aprovechados por los antiguos para la obtención de este metal. La forma más frecuente de encontrarlos es como «manchas», aunque hemos encontrado cristales algo más complejos de malaquita en la alteración de grandes masas de calcopirita del Keuper.

Masa arriñonada de malaquita (y limonita) procedente de la alteración de calcopirita (Ulea).

También hemos encontrado malaquita de aspecto algo más masivo, procedente también de la alteración de calcopiritas.

Aspecto cercano de los yesos «magnéticos y cobrizos» del Cabezo de la Plata. Encuadre 2 cm.

El mayor despliegue de coloreado verde lo encontramos en las calicatas del Cabezo de la Plata, producto de la alteración de calcopirita microscópica que acompaña a granos, igualmente pequeños, de magnetita diseminados en yeso del Keuper.

Yesos messinienses teñidos por malaquita y azurita producto de la descomposición de un sulfuro, posiblemente digenita (Ojós).

También encontramos malaquita y azurita tiñendo la celestina que acompaña a la galena en las minas de Ricote, así como en algunos yesos messinienses de Ojós. La azurita es más rara y siempre aparece junto con la malaquita.

Sulfatos, (cromatos, molibdatos y wolframatos)

Yeso

CaSO4×2H2Omonoclínico

Cristales prismáticos de yeso en marga ferruginosa del Keuper (Ricote).

El yeso, como mineral omnipresente en el Valle de Ricote, fue tratado en MVR p. 75. Sin embargo, no incluimos allí fotos de cristales de yeso, en sentido estricto, que es lo que más aprecian los mineralogistas. Hemos encontrado cristales bastante decentes en una marga triásica de Ricote.

Yeso del Keuper «preñado» de nódulos de pirita, aunque a la vista hay uno pequeño, la densidad delata al resto (Balneario de Archena).

El yeso del Keuper es contenedor de otros minerales que mencionamos aquí. Hemos escogido la pirita y el cuarzo para ilustrar este hecho.

Cristales de cuarzo en yeso del Keuper (Ricote). El que está en primer plano tiene 15 mm.

Barita

BaSO4rómbico

Masa de barita consistente en agregados de cristales tabulares en forma de «libro» (Sierra del Cajal).

Ver MVR p. 88 para más información sobre la presencia de este mineral en el Valle de Ricote. La mayor dificultad que ofrece la barita es su parecido con celestina, salvo los casos en los que el hábito es típico, como el los ejemplares fotografiados.

Pieza de barita mostrando un patrón típico de este mineral (Sierra del Cajal).

También hemos encontrado la barita en cristales tabulares en Ojós.

Celestina

SrSO4rómbico

Celestina, drusa en calcarenita miocena (Archena). Encuadre 4 cm de anchura.

Ver MVR p. 87 para más información sobre la abundancia de este mineral en el Valle de Ricote. Mencionemos los extraordinarios cristales aparecidos en la rambla del Tinajón (Ulea) en arenisca miocena.

Agrupación de cristales prismáticos en arenisca miocena (Ulea).
Macla de cristales «flotantes» (Ulea).

También aparece la celestina en el Keuper en forma de estratos concordantes con las margas y yesos, por lo que le atribuimos origen evaporítico.

Cristales tabulares de celestina, geoda en estrato de origen evaporítico del Keuper (Ulea). Encuadre 2 cm de anchura.
Fragmento de estrato de celestina evaporítica (Ojós).

También encontramos la celestina acompañando a la galena en Ricote.

Fosfatos, (arseniatos y vanadatos)

Apatito

Ca(PO4)3(F,Cl,OH) hexagonal

Fortunita tapizada de magnetita sobre la que hay cristales grises de apatito (Fortuna).

Mineral citado en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información. También me han hablado de la presencia de apatito en otros afloramientos ofíticos del Valle. La foto que acompaña no es del Valle de Ricote estrictamente hablando, pero de un lugar relativamente cercano: el complejo volcánico de los Cabezos Negros de Fortuna.

Silicatos

Prehnita

Ca2Al(Si3Al)O10(OH)2rómbico

La estructura radial que se observa en las fracturas es típica de la prehnita (Ricote).

Fue tratada en MVR p. 89. Este mineral forma filones y tapizados en las ofitas. En un yacimiento de Ricote parecen grandes cristales de calcita en los huecos dejado por la prehnita.

Actinolita

Ca2(Mg, Fe)5Si8O22(OH)2monoclínico

Cristales de actinolita (Ricote). Encuadre 5 cm de anchura.

Fue tratada en MVR p. 89. Aparece ligada a las ofitas, en cristales aciculares de varios centímetros que pueden formar entramados complejos.

Epidota

Ca2FeAl2O(OH)monoclínico

Epidota en cristales aciculares formando estructuras concéntricas (Ulea).

La epidota no fue incluida en MVR por ser muy pequeñas las muestras de mineral halladas hasta la fecha. Sin embargo, uno de los afloramientos de ofita de Ulea es abundante en epidota que forma tapizados de llamativo color verde.

Mencionaré que hay una polémica sobre si algunas epidotas son realmente clinozoisitas. Lo único que sé sobre este asunto es que, hasta ahora, todas las epidotas que he visto son «de libro», mientras que el análisis DRX donde salió a colación la clinozoisita ha sido cuestionado por algunos especialistas.

Granate

Ca3Fe2(SiO4)3cúbico

Granates en ofita con epidota. La foto es provisional pues la pieza no es del Valle de Ricote, pero es exactamente la misma paragénesis.

Mineral citado en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información.

Titanita

CaTiSiO5monoclínico

Cristal de titanita en ofitas… foto provisional, porque el ejemplar es de Cehegín. Encuadre de 2 cm de anchura.

Mineral citado en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información.

Ortosa / Sanidina

KAlSi3O8 / (K, Na)(Si, Al)4O8  – monoclínico

Drusa de cristales de feldespato en ofita (Campo de Ricote). Encuadre 25 mm de anchura.

Minerales citados en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información. El feldespato, en general, es un componente de las rocas ígneas (ofitas, en nuestro caso), pero no es habitual verlo de manera relativamente aislada. Ponemos estos dos feldespatos juntos por la dificultad para distinguirlos sin usar instrumental de laboratorio.

Clorita

(Mg,Fe2+)5Al(Si3Al)O10(OH)8monoclínico

Mineral citado en el Cabezo Negro de Abarán. Ver «Minerales de la Región de Murcia» para ampliar información.

Diópsido

CaMgSi2O6monoclínico

Cristal prismático de diópsido (?)

En un afloramiento ofítico de Ojós aparecen cristales de un anfíbol, algunos liberados por la meteorización, que hemos identificado como diópsido.

Otros minerales que, posiblemente, hay

La marcasita es otro de los grandes ausentes. Como es plausible que un nódulo de marcasita aparezca alterado a limonita, se distinguiría por la cristalización tipo «pastilla juanola».

Esperamos encontrar una pieza significativa de goethita, el principal mineral del grupo de la limonita. Debería aparecer en un contexto de limonita abundante que haya sido sometida a la acción de aguas supergénicas.

Asimismo, creo que debe haber alguna concentración apreciable de óxidos de manganeso en terrenos cuaternarios que proporcione un ejemplar «decente».

Debe haber minerales de plomo producidos por alteración de los filones o masas de galena cerca de la superficie. El asunto es encontrarlos en forma reconocible, principalmente anglesita y cerusita.

Sospechamos la presencia de cinc acompañando a la galena en los yacimientos de Ricote, tal como ocurre en otros yacimientos similares de la Región de Murcia. El mineral más plausible en esta paragénesis, a falta de blenda, es la hemimorfita.

Otro gran ausente, la anhidrita, que es la forma «deshidratada», con respecto al yeso, del sulfato de calcio. Debería aparecer aunque sólo fuera como pseudomorfismo.

Algunas dolomitas del Keuper aparecen en estratos muy ferruginosos, lo que abre la posibilidad de que haya una serie hacia la ankerita (carbonato de calcio y hierro). Es preciso realizar análisis químicos de las muestras.

Esperamos realizar el estudio de los silicatos que acompañan a las magnetitas de la Loma del Hierro (Abarán).

El silicato de color azulado aerinita es frecuente en las ofitas y se vincula con los cuarzos azules. Tenemos una sospecha de su presencia en Archena a falta de confirmar.

Coleccionismo de «piedras»

El pasado fin de semana (7 y 8 de mayo 2022) se celebró en Cabra (Córdoba) el V Encuentro Nacional de Entidades de Ciencias de la Tierra. Naturalmente, sé que la mayor parte de la gente (hablo en términos estadísticos) no sólo desconoce que existen tales encuentros, sino que, además, desconoce lo que es una «entidad de Ciencias de la Tierra». Mi propósito aquí es dar alguna información al respecto y aclarar la relación con el título de este post: coleccionismo de «piedras».

Cartel de la «Trobada» en Cabra, a la que desafortunadamente no pude asistir.

¿Asociaciones de coleccionistas?

Las entidades de Ciencias de la Tierra son asociaciones culturales, generalmente locales, que reúnen a personas interesadas en alguna disciplina englobada o relacionada con la Geología. Muchas de estas asociaciones (al menos, de las que tengo noticia) surgen entre aficionados a la Paleontología y la Mineralogía. Pero, hay que decirlo, es muy difícil ser aficionado a estas disciplinas sin ser coleccionista de fósiles o minerales. Normalmente, la relación causa-efecto responde al siguiente esquema-historieta: al comienzo se siente fascinación por los fósiles, los minerales u otra cosa parecida; a raíz de ello comienza la colección, primando los criterios «estéticos»; a medida que aumenta la colección también se profundiza en el tema y aparecen los criterios «científicos»; al final, el coleccionista se ha convertido en un experto que disfruta conversando con otros que comparten su afición. Y así nace la «asociación». Hasta aquí todo bien ¿no?

Cada comunidad autónoma tiene su propio desarrollo normativo con ciertas diferencias… se dice que el mas duro es el de Aragón, donde doblar el lomo y hacer amago de tocar el suelo es punible.

El coleccionismo de fósiles o minerales son actividades legales, como el de sellos, monedas o aguafuertes de Goya. Sin embargo, la recolección de fósiles en España es delito, en la práctica, en cualquier situación, y la de minerales, aunque todavía no lo es, tiene muchos peros y muchos comos. Ciertamente, es muy difícil explicarle a un niño qué tiene de malo el recoger un fósil de bivalvo que aflora entre un montón de zahorra que unos obreros van a usar para relleno, pero no voy a opinar ahora sobre ese asunto cuyo verdadero meollo no reside tanto en el valor del patrimonio paleontológico como en el hecho de que Spain is different. Sólo diré que existen iniciativas a favor de cambios legislativos al respecto y quien quiera saber lo que pienso sobre el coleccionismo de «piedras» puede verlo aquí.

Saliendo del armario

Las asociaciones de coleccionismo de piedras, particularmente el de fósiles, han realizado la travesía del desierto para adaptarse al marco legal vigente. Con los mejores ejemplares cedidos por sus socios han creado museos a nivel municipal (o regional) de una calidad que no podría alcanzarse a golpe de presupuesto, sobre todo porque se trata de especímenes locales. Ejemplos de esto son los museos de Cidaris (Elche), Isurus (Alcoy) o el de la Asociación Cultural Paleontológica Murciana (Los Garres – Murcia), de la que hablaré algo más al final. La situación legal de estas colecciones es curiosa porque se encuentran «cedidas» a las asociaciones por las autoridades patrimoniales para que las conserven y las exhiban. Afortunadamente, la situación es estable porque es el modelo más barato de museo que pueden permitirse las autoridades con su exiguo presupuesto para Cultura.

Vista general del museo de la ACPM en el IES Severo Ochoa de Los Garres (Murcia). Destaca en el centro el impresionante caparazón de tortuga del Mioceno del Puerto de la Cadena.

Adaptarse a la ley tiene también mucho de dar ejemplo. Me consta que alguna entidad ha perdido miembros porque no comulgan con las buenas prácticas. Los indomables toperos que revientan yacimientos, acaparan ejemplares, especulan con ellos y sólo ven en las piedras un negocio no tienen ya cabida en las asociaciones. Esto es así desde hace más de 15 años en las entidades paleontológicas, pero aún llevamos el estigma y de vez en cuando nos siguen etiquetando de toperos. Curiosamente, hoy me ha llegado una noticia de que en las asociaciones de mineralogistas también cuecen habas. Por contra, hoy día, las entidades de Ciencias de la Tierra colaboran con las autoridades patrimoniales y científicas en la preservación y estudio de yacimientos y especímenes. Algunas, como Nautilus (La Alcarria) desarrollan una notable actividad investigadora y editora.

Recuperación de un fósil de Paleodyction en un bloque de sedimento, movido de su posición original por la construcción de un camino forestal y expuesto por una torrentera. La acción fue llevada a cabo altruistamente por la Asociación Cultural Paleontológica Murciana con el permiso de las autoridades patrimoniales.

La Trobada de Ángel Carbonell

El primer acto conjunto reuniendo al mayor número posible de entidades de Ciencias de la Tierra fue organizado por Ángel Carbonell, presidente de Isurus, en Alcoy (2015). Tengo recuerdos entrañables de aquella reunión, incluso del momento más tenso que vivimos. Durante la visita al yacimiento de La Querola en la vecina Cocentaina, al parecer, unos vecinos llamaron a la policía municipal al ver un grupo tan numeroso de personas en el lugar. La policía municipal, a su vez, avisó al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza, división de la Guardia Civil) que es la autoridad competente para ese tipo de situaciones. Felizmente, las palabras de Ángel a los agentes explicando que aquella reunión era un acto científico-cultural catalizaron la vuelta a la normalidad en cuestión de minutos.

Encabezado del folleto con las actividades de la primera «Trobada».

Aquel primer encuentro fue un éxito, así que se organizaron algunos más. El último antes del COVID tuvo lugar en Cuenca. Además de visitas guiadas a yacimientos (Las Hoyas), al «almacén de dinosaurios» (Lo Hueco) y al Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha. En un momento dado de la sesión institucional que tuvo lugar en el salón de actos del museo, una señora sale al estrado y se presenta como delegada de la SEP (Sociedad Española de Paleontología). Tras la sorpresa inicial, se sucedieron las bromas: que si aquello era una encerrona, que si el Seprona nos esperaba al otro lado de las puertas… El humor negro es una consecuencia natural tras muchos años de estigma. La señora de la SEP lo que hizo en su alocución fue elogiar el trabajo de las entidades de Ciencias de la Tierra y expresar su deseo que la colaboración entre aficionados y profesionales siguiera dando muchos frutos en el futuro.

Ángel Carbonell (izquierda) con otros miembros de Isurus.

La Asociación Cultural Paleontológica Murciana

Logo de la ACPM en mi carnet (socio nº 123)

Hace alrededor de 20 años me presenté en el museo que la Asociación Cultural Paleontológica Murciana (ACPM) tiene en Los Garres para ver los impresionantes restos de tortuga gigante, pero lo cierto es que nada allí tenía desperdicio: además de la calidad de las piezas, hay una serie de rarezas dignas de los mejores museos del mundo. El logo de nuestra Asociación incluye los dibujos de los dos fósiles más emblemáticos de la Región de Murcia: los fabulosos erizos marinos Clypeaster portentosus de Sangonera la Verde; y los ammonites fosilizados con concha (Indosphinctes choffati, aparentemente, el del logo) de Fortuna. Para mí, que mi experiencia con los fósiles se reducía a ver los que descubría la lluvia en las gredas miocenas, aquello fue una revelación. Así que me hice socio y comencé a aprender sobre la riqueza paleontológica del subsuelo murciano.

Paco Bernal examina los restos del dinosaurio de Benizar (Moratalla) en la sede de la ACPM.

Paco Bernal no es solamente el presidente de la ACPM, sino que también es su alma y oráculo. Cuando la mayor parte de nosotros se dejaba seducir por los «cantos de sirena», es decir, el entonces todavía proyecto de Museo Regional de Paleontología y de la Evolución Humana (en Torre-Pacheco), él mantuvo una postura firme sobre el futuro de la colección porque sabía que el museo regional sería un fiasco. Y efectivamente, así ha sido. Después de mucho tiempo sin poder juntarnos por las dificultades derivadas del COVID, pudimos echarnos una foto de familia que es muy significativa, porque estamos junto al equipo de excavación del yacimiento de Quibas, dirigido por Pedro Piñero, y en compañía del gran paleontólogo Jordi Agustí (casi tapado por Sangaré), reunidos junto a mi amigo el arqueólogo Ignacio Martín Lerma. Creo que esta imagen expresa mejor que las palabras el buen entendimiento y colaboración entre científicos y las entidades de Ciencias de la Tierra.

Visita de la ACPM y el equipo de excavación de Quibas a la exposición «Ancestros» sobre los neandertales en la Región de Murcia. En medio con un peluche, Ignacio Martín Lerma, organizador y guía del evento.

¿Cómo se clasifican las rocas?

El otro día paseando con Tere por Bolnuevo, entre la playa y la Sierra de las Moreras (dudo que alguna vez las hubiera) tuve ocasión de decir la manida frase “me alegro mucho de que me hagas esa pregunta”. No era para menos. La respuesta académica habitual se considera uno de los temas más soporíferos de los que se tratan en la escuela ¿Quién (con una cierta edad) no recuerda este anuncio de TV? Realmente, no se trata de un asunto aburrido, pero se suele despachar con una larga enumeración de tipos en lugar de unas pocas ideas básicas y simples. Por cierto, la pregunta era: ¿Cómo se clasifican las rocas?

El autor estudiando unas margas en el Valle de Ricote.

Lo primero que hay que entender es que la Geología trata de los procesos que ocurren en nuestro planeta y conforman no solamente el paisaje que vemos, sino también lo que hay debajo del mismo. Así que lo primero a tener en cuenta para clasificar una roca es saber en qué tipo de proceso se ha formado. Posteriormente, se tiene en cuenta la composición y, eventualmente, otras características como la textura. Pero lo primero es lo primero: los procesos.

Procesos geológicos

Los procesos geológicos necesitan energía para ocurrir, así como cualquier máquina para funcionar. Cuando la energía procede de la Tierra misma, es decir, el calor que almacena bajo la corteza terrestre, el proceso se dice interno. Si la energía que anima el proceso procede del exterior, principalmente del sol, se trata de un proceso externo

El libro de Geología de F. Anguita y F. Moreno está dividido en dos partes de acuerdo a la clasificación de los procesos.

La orogenia o formación de montañas es un proceso interno, ya que se debe a los empujes de las placas tectónicas provocados por corrientes de convección en el manto terrestre. Por otra parte, la erosión provocada por los agentes atmosféricos, el transporte de sedimento por los ríos y la precipitación de sales en aguas marinas por variaciones de la temperatura son procesos externos.

La terminología puede dar lugar a confusión, pues un volcán, aunque arroja material al exterior es un proceso interno, mientras que un sistema kárstico a cientos de metros bajo tierra evidencia un proceso externo. 

Rocas sedimentarias

Son las que se forman como consecuencia de los procesos externos. Su nombre puede sugerir que proceden de la consolidación de sedimentos arrastrados o en suspensión en medio acuoso, pero no siempre es así. Pueden formarse también por precipitación química o acción biológica (ambos orígenes se dan en las calizas, por ejemplo) o sin mediación del agua (loess, polvo transportado por el aire).

Dune du Pilat (Francia), toda esta arena ha llegado arrastrada por el viento.

Los principales componentes de las rocas sedimentarias son el carbonato cálcico (calizas), óxido de silicio (areniscas), sulfato de calcio y otras sales (evaporitas), silicatos del grupo del caolín (arcilla)… hemos destacado entre paréntesis las rocas “monovarietales”, pero también se dan mezclas, como la calcarenita (caliza con sílice), marga (arcilla con caliza) o el flysch (alternancia de bandas de arcilla/marga y caliza).

Los Mallos de Riglos (Huesca), potente acumulación de conglomerado.

Las rocas sedimentarias formadas en antiguas cuencas marinas aforan hoy y forman montañas gracias a los procesos orogénicos que, aún siendo de tipo interno, no cambian la naturaleza de la roca. La denostada teoría del geosinclinal establecía que el desequilibrio provocado por el movimiento de masa hasta la cuenca sedimentaria activaba el proceso orogénico. Si bien hoy día se considera que son los empujes entre placas tectónicas los que levantan las montañas, algo de cierto debe haber en la “activación” provocada por el relleno de una cuenca porque, con contadas excepciones, las montañas más altas de todos los continentes fueron alguna vez sedimento marino.

Rocas ígneas

Son rocas formadas por materiales procedentes del interior de la Tierra que estuvieron previamente fundidos. Entran, por lo tanto, en la categoría de rocas originadas por procesos internos. Se clasifican de acuerdo con la manera en la que el magma se ha abierto camino hasta el exterior, y posteriormente según los silicatos que integran su composición.

El Etna (Sicilia), imponente volcán.

Si el magma ha salido fluido hasta la superficie de la tierra, las rocas se dicen volcánicas (aunque no todos los volcanes tienen un aspecto similar). El basalto es una de las rocas volcánicas más típicas, pero también están las andesitas, dacitas, jumillitas… y la conocida semipreciosa obsidiana. Los volcanes también emiten cenizas que se acumulan de manera similar a los estratos sedimentarios.

Cuando la intrusión de magma no aflora, ésta se enfría lentamente por lo que se produce una mejor diferenciación y cristalización de los minerales que la componen, dando lugar a las rocas plutónicas de las que el granito es la más representativa. El material inicial para formar las primeras rocas sedimentarias proviene de la meteorización del granito que componía la primitiva corteza terrestre.

Paisaje de metagranitos en Lubrín (Almería), lo más parecido al granito que podemos disfrutar cerca de Murcia.

Una situación intermedia consiste en un magma, con parte de los minerales formados, pero aun fluido que “escapa” a través de fisuras rellenándolas. Esto da lugar a las rocas llamadas  filonianas. Como el proceso conlleva cierta “destilación” del magma, esta rocas pueden ocasionalmente concentrar minerales raros, como las pegmatitas.

Rocas metamórficas

Se trata de rocas preexistentes transformadas por la presión (orogenia) y/o la temperatura (proximidad de un magma). Normalmente se trata de rocas originalmente sedimentarias, por lo que se puede decir que tiene su origen en procesos externos e internos a la vez.

Materiales metamórficos erosionados en la playa de As Catedrais (Lugo), a pesar de la aparente «marabunta humana», el acceso está rigurosamente controlado.

Los compuestos que integran la roca original pueden ser transformados en otros, dependiendo de cuanto se haya «cocinado» la roca. A esto se le llama grado de metamorfismo. Por ejemplo, un sedimento arcilloso muy compactado da lugar a una pizarra. La pizarra actualmente se considera sedimentaria porque puede contener fósiles, mientras que, en una genuina roca metamórfica, los fósiles son destruidos en la transformación.